Consolidar una cultura empresarial ‘amable’ es un objetivo loable. ¿Pero acaso es su empresa una de aquellas que se extralimitan en ‘amabilidad’? ¿Será que existe alguna disfunción oculta de la que no se ha percatado? Tenga presente que, la insistencia en la cortesía puede resultar en una falta de comunicación decorosa, intelectualmente audaz, y responsable. Si le preocupa que la cultura de su organización se haya convertido en una ‘amabilidad tóxica’, puede usted considerar las siguientes tácticas correctivas: 1) Restablezca las expectativas. Asegúrese de que el personal entienda que usted espera de la gente sus comentarios francos, como que cuestione todo cuanto se le ocurra, incluso, todo aquello que pueda resultar incomodo para la empresa o el negocio. Dicha transformación no será sencilla, así que esclarezca el presente, la condición a futuro, y cómo se llevará a cabo la transición entre ambas circunstancias. 2) Exponer la vulnerabilidad. No espere que otros señalen el inicio de una nueva era en la que se dicen las cosas como son en realidad, a menos que haya usted antes configurado las expectativas de comportamiento. Debe usted ser el primero en tomar la iniciativa, manifestar la falibilidad, y demostrar a la gente que la franqueza se aprecia y retribuye. 3) Blinde de cualquier repercusión adversa a todas aquellas personas que expresen sus puntos de vistas. Cuando las personas expresen opiniones discrepantes, no las reprenda, agradézcalas.
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