En tiempos de polarización política e indignación social, que oportuno sería si, la mayoría de nosotros pudiéramos comunicarnos con amabilidad; así resulte difícil transmitir calidez y compasión en circunstancias frustrantes, estresantes o enloquecedoras. Al respecto, es mucha la información que abunda en la Internet, pero a mí se me da que estas tres prácticas pueden ayudarle en sus interacciones cotidianas, así como en conversaciones relevantes y complejas.
Primero, asuma la confrontación con gracia. Esto significa sonreír y demostrar paciencia y cortesía cuando un empleado o colega le presenta noticias complejas o cuestiona su toma de decisiones. Una actitud de mente abierta indicará que está ahí para escuchar, procesar y resolver problemas, no para reprender o imponer su propia autoridad.
A continuación, otorgue el crédito correspondiente siempre que pueda. Reconocer a sus empleados o colegas y mostrarles gratitud generará entusiasmo, trabajo arduo, confianza y lealtad.
Finalmente, ofrezca a las personas espacio y claridad para no tomarlas desprevenidas. Programe conversaciones con anticipación o pregúnteles si es un buen momento para conversar y bríndeles una panorámica ligera de aquello de lo que le gustaría conversar. Estos gestos amables y sencillos le darán a su contraparte la oportunidad de prepararse y dejarle claro que usted está interesado en escuchar su respuesta.
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