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Competencia infame

Desde tiempos inmemorables las personas se han congregado en comunidades porque comparten intereses en común. Los cavernícolas compartieron hogar para evitar ser devorados por los tigres dientes de sable; los artesanos medievales en sus amuralladas aldeas, para favorecer la elaboración de la seda y el comercio; los suburbios para rehuir de las ciudades y las ciudades para evitar los suburbios. Las comunidades del mundo real en su totalidad, se agruparon y permanecen unidas (tal vez no todas) porque, sus integrantes necesitan el uno del otro para alcanzar sus propósitos.

Es así como en el frenesí por el logro, surge la competencia infame, aquella que tiende a sacar lo peor de nuestra condición humana:

Impaciencia— el marketing sobresaliente así como consolidar un equipo de fútbol ganador, toma tiempo. Equivocarse por urgir las circunstancias, cuesta más en tiempo y esfuerzo que, hacer lo correcto aun cuando sea un proceso mucho más lento.

Egoísmo— tenemos opciones, mas si las percibimos exclusivamente a titulo personal en vez de en conjunto, la elección será ir a otra parte. ¿Por qué habría de ser diferente con el desempeño futbolístico de nuestros hijos?

Egocentrismo— uno no compra su propia mercancía, lo hacen los demás, a quienes no les interesa su negocio ni sus inconvenientes, tanto como a usted.

Falsedad— pueden referir ‘egoísmo’ en el punto anterior. Si omitimos decir la verdad, probablemente somos egoístas. Fuimos y volvimos: ¿qué tan urgentes pueden ser sus necesidades como para sacrificar el porvenir, por obtener ahora mismo algo a cambio?

Irritación— por nosotros. ¿Por qué está usted disgustados con nosotros? Favor que nos hace, pero no queremos ser parte de ese quilombo.

Celos— ¿acaso otros los hacen mejor que usted? ¡Por supuesto que sí! Siempre hay alguien que lo hace mejor que usted y por lo demás, nos vamos a ir si permite que sus celoso cambien su producto/servicio, actitud o semblanza.

Independientemente de si es usted agente de marketing o el padre de un chamito de 11 años integrante de un equipo de fútbol, es oportuno reflexionar la humildad, la empatía, la generosidad y la amabilidad, como poderosa alternativa a la eterna verborrea al margen del terreno; pues ya lo dijo Santander (el banco), no todos llegarán a ser futbolistas aun cuando por lo pronto, todos sean futboleros.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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