Tengo por norma sugerir a mis asociados que, si creen tener una idea que no podrá ser implementada satisfactoria ni convincentemente, diga usted, por ejemplo, ‘declarar a favor de una causa para la cual existen legitimas discrepancias’, esta no ha de ser tan buena idea después de todo y, es conveniente descartar de tajo para buscar alguna otra, cuya articulación no genere controversia alrededor de la marca.
Ese tipo de truculencia tiene sentido cuando se ejerce autoridad sobre los proyectos de consultoría de los clientes. No obstante, significa el aniquilamiento inmediato para cualquier aspiración personal.
Darse por vencido, es la clave para aquellos que nunca terminan lo que se proponen.
De acuerdo, también es factible que las ideas o las expectativas, de hecho, sean inalcanzables, por lo cual deberían en su momento descartarse de una vez por todas aun cuando, no sin antes concederle la respectiva oportunidad de realización.
Sea amable y quizás termine usted recompensado.
Y quién sabe, quizás logre usted materializar aquello que se ha propuesto alcanzar. Solo que no espere hasta que ya sea demasiado tarde para empezar.
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