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De modo que así luce el insobornable

Así es. El corrupto, cual Quimera, aquel monstruo híbrido de la mitología griega, “hija de Tifón y de Equidna, que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y engullendo animales, y hasta rebaños enteros”; tiene su Belerofonte. El héroe que a lomo de su corcel Pegaso, asestó un golpe mortal con la punta de su lanza acabando así con la temible criatura.

Y de ahí, se me da, que el Belerofonte contemporáneo luce más o menos así.

Trate de imagina a un hombre que defiende sus principios. Era muy firme pero siempre abierto al diálogo. A diferencia de los corruptos de este mundo, el sí escucha. Tiene un entusiasmo tremendo por todo. No le importa conducir durante diez horas para llegar a una reunión. Si se cansa, se hace a un lado de la carretera, para y luego se duerme. Es fuerte como un cincel. Posee ese extraordinario contraste entre una persona fuerte, dura, y que no da su brazo a torcer y, al mismo tiempo, un semblante de una exuberancia casi adolescente.

Su estilo de vida es modesto. No busca los atavíos de la riqueza y nunca exige habitaciones de hotel lujosas. Es de los que usa esos viejos y rudos zapatos que, parecen más bien botas de militar. Se viste en forma muy sencilla y no tiene absolutamente ningún deseo de ser extravagante.

Llega a las reuniones en un vuelo económico, viaja en el Transmilenio o en los buses azules SITP y se aloja en un pequeño hotel. No ve razón para gastar dinero en forma innecesaria.

Cuando conoce a los acaudalados y poderosos se percata de la buena vida. Los contratos se discuten en los ambientes más agradables. Le encanta viajar en los aviones como en los barcos de los clientes. Es como un niño cuando se sienta en el puesto de atrás y mira su nuevo juguete y no para de conversar.

Una vez le dieron un balón de fútbol Nike. Se negó a dárselo a su hijo y lo donó al club local donde juega el adolescente. Nunca recibe nada gratis. Él dice “si yo hago eso, nunca volverán a confiar en mí”. Cuando a uno lo compran la primera vez, nunca más podrá volver a ser libre.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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