Según se me da, son diez los componentes interrelacionados, los que pueden definir la salud de marca de acuerdo con el grado en que pueda decirse que la caracterizan dichos elementos. De hecho, y con todo este frenesí contemporáneo de las redes sociales hasta podría agregar undécimo componente y decir que una marca está saludable según el grado en que practique las reglas de una comunicación positiva y constructiva.
Sin embargo, una marca podrá tener una salud emocional considerable y aun así no poseer el conocimiento necesario para una comunicación buena y constructiva. Podrá no haber caído en la cuenta de estar comunicando mensajes contradictorios, podrá no entender la importancia de ser concreto y específico, o de probar sus suposiciones, podrá confundir el tacto con “caminar sobre la hoguera” en el ámbito de las redes sociales, y demás. Así mismo, las dificultades en su interactuar con la audiencia por no seguir las normas de comunicación. La comunicación es siempre un proceso bilateral y, el resultado de un suceso comunicativo depende no solo del que lo envía, sino también del que lo recibe.
En ese orden de ideas, la comunicación de marca en las redes sociales debe apuntar mucho más alto tanto para la gente como para las marcas, esperándose mucho más de lado y lado, y a cambio de lo que en la actualidad perciben estar recibiendo las partes. Así mismo, para poder las marcas encauzar acciones efectivas, deben éstas primero satisfacer los tres tipos de necesidades del consumidor: racional, emocional y social.
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