El grupo puede ser el ‘parche’ en el San Bartolo, los Sub 17 en Tigres F.C., o los colegas en la oficina, pero cuando se trata de vínculos grupales y, a pesar de la sabiduría convencional, la tecnología viene jugando un papel preponderante en la desvinculación de los grupos, considerando que la gente ha optado por reemplazar las relaciones personales profundas y emotivas por relaciones superficiales en línea.
Las personas contamos con un instinto impetuoso por pertenecer a pequeños grupos que son definidos en propósito y entendimiento por sus integrantes. La conexión grupal presencial se ha perdido significativamente por estos días, como consecuencia de los vínculos grupales en línea y, por lo que recuperar el terreno perdido es fundamental para nuestra conservación espiritual.
Independiente del avance tecnológico del momento, los estilos de vida que dicha tecnología engendra parecen estar embruteciendo el espíritu humano.
Para mí como papá, que tengo la fortuna de un hijo adolescente, así como la oportunidad para aconsejar su formación académica y deportiva, se me da necesario, fomentar iniciativas que estimulen el vínculo grupal presencial a través del sentido de pertenencia potencializado. En ese orden de ideas, puede ser la vinculación a un equipo de fútbol, a un colectivo de diseñadores gráficos o caricaturistas, a un grupo musical o, a cualquier otro tipo de grupo en donde tengan sus miembros la oportunidad de interactuar cara a cara con los demás integrantes.
Si anhelamos consolidar una sociedad incluyente, no podemos pretender lograrlo subrayando nuestras diferencias. A cambio, podríamos darle una oportunidad a resaltar nuestras semejanzas. No obstante, también es cierto que el índice de patanería está bastante avanzado por estos días de redes sociales, pero tampoco es que perdamos nada con al menos intentarlo.
No es necesario ser investigador social para establecer una serie de principios que potencialicen el sentido de pertenencia. A mí, se me ocurren unos cuantos:
En últimas, igual es cierto que existen por ahí buenos ejemplos de comunidades virtuales con las cuales se puede interactuar en forma productiva a través de la tecnología, diga usted, por ejemplo, ESPN o Fox Sports, pero en cuanto a sentido de pertenencia, nada como los vínculos presenciales de carne y hueso.
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