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¿Vende usted como corresponde su potencial profesional?

Si usted por casualidad es de los que sigue este blog, probablemente, ya habrá deducido que no soy de aquellos que les encanta ser el centro de atención. No me malinterprete, así como cualquier otro, pretendo que mis logros sean reconocidos en sus justas proporciones. Pero, para mí, la autopromoción profesional la percibo como una gestión empalagosa. Dicho malestar proviene, quizás, de la ansiedad social y el síndrome del impostor en torno a mis propias competencias y habilidades. Hablar de mis logros se siente tan vulnerable como hablar de mis fracasos.

Es más, cuando mis colegas (aquellos que respeto y admiro) promocionan descaradamente su labor, se me da por emitir juicios de forma reactiva. Desde que era un infante, en mi casa me enseñaron que el esfuerzo laboral debería hablar por sí mismo; que debería ejercer con propiedad, aunque con humildad. Sin embargo, cuanto más tiempo paso con la fuerza laboral de mis clientes, percibo cada vez más que el esfuerzo laboral por sí solo no es suficiente para avanzar. Para crecer en cualquier cargo o posición, es importante que aquellas personas con poder de decisión perciban, reconozcan y comprendan el valor de nuestros esfuerzos.

Últimamente, he pasado más tiempo conversando con colegas que se sienten mucho más cómodos promoviendo sus logros. De esas charlas, entendí finalmente que, la autopromoción tiene algo de reputación lesiva, aunque en el fondo, es una señal de que las personas nos preocupamos por lo que hacemos. Difundir a su audiencia los proyectos relevantes o aquellas nociones o entendimiento que se adquiere a través de su gestión laboral puede ser una forma de enseñar, conectarse y colaborar con los demás. Es más, significa reconocer el respeto que se tiene por uno mismo, considerando que, a la postre, siempre será uno quien sea el mayor defensor y; por tal motivo, compartir nociones o entendimiento no lo hace a uno arrogante ni menos humilde.

Como entenderá, esta es una causa de nunca acabar y, en mi caso, todavía sigo aprendiendo sobre la forma óptima de darme a conocer, promocionar mi labor profesional y conectarme con mis colegas de manera significativa. Así pues, en la próxima entrada, incluiré uno que otro consejo sobre cómo promocionar su potencial profesional. Hasta entonces.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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