Se da por estos días un paralelo entre las marcas que están primordialmente orientadas al cliente y aquellas que están considerando las oportunidades de propósito. Así mismo, considero que cada vez más son las empresas que se centran en atender realmente las expectativas del cliente.
En ese orden de ideas, es que algunos agentes de marketing adoptamos la noción de propósito como una materia trascendental que, genera cambio y desarrollo significativo, más allá de ser un mero ideal de marketing. Sin embargo, el marketing es por supuesto un conducto para implementar la noción de propósito, aunque no es el único lugar en el que subsiste el propósito.
La intención de propósito ya no solo es prerrogativa exclusiva de la marca y el equipo de marketing, el asunto debe involucrar a toda la compañía.
A mí se me da que, el propósito como fundamento tiene que ver en última instancia con todo aquello que genera transformación y, los agentes de marketing, sin duda, somos agentes de cambio. Tenemos los medios y la influencia para realizarlo, pero solo por nuestra cuenta no lo lograremos. Debemos incorporar la mayor cantidad de gente posible, independiente de si hace parte o no del departamento de marketing.
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