en el negocio

Shoot yourself in the face

Para promocionar inscripciones, AWARD School recurrió a una campaña que imitaba la aspereza de los foros de publicidad y usó una frase choqueante y violenta (tomada de comentarios reales) para “preparar” a los aspirantes sobre lo que encontrarían en la industria. La intención era sacudir; el resultado, discutir. Sirve como punto de partida para una verdad incómoda: no existe una receta infalible para crear la pieza perfecta, ni los atajos creativos reducen por sí solos el riesgo.

El trabajo creativo memorable conlleva riesgo: si es grandioso, es porque nadie lo ha hecho antes. Pero arriesgar no es cruzar límites básicos de criterio, respeto y sentido común. Cuando la creatividad choca con el comercio, la presión por “contar historias” puede disfrazar directrices puramente tácticas; de ahí que muchos equipos dediquen tiempo a parámetros y guías —sobre todo con grandes cuentas que demandan consistencia.

La comunicación necesita consistencia, sí, pero el dilema se resuelve con chispa, agallas y criterio. En términos cotidianos: hay que apostar para ganar, sabiendo que el resultado es incierto pese a investigar. La confianza es vital en el proceso creativo, pero no autoriza a traspasar límites que dañen a las personas, a la marca o a la audiencia.

Conviene recordar que toda comunicación construye —o erosiona— patrimonio de marca. Por eso, la creatividad aplicada a publicidad debe sumar: relevancia, calidad, singularidad, familiaridad y preferencia.

Guía práctica para arriesgar con criterio

  • Propósito claro: ¿qué problema resuelve esta idea y para quién?
  • Barandillas éticas y legales: líneas rojas explícitas para evitar daños y efectos contraproducentes.
  • Tensión creativa enfocada: buscar lo inesperado sin perder el hilo estratégico.
  • Pruebas rápidas y aprendizaje: prototipos, feedback de usuarios, ajustes antes de escalar.
  • Orquestación del talento: alguien conduce; todos aportan; la marca permanece coherente.
  • Valentía doble: para apostar por lo mejor y para descartar lo brillante–pero–incorrecto.

La creatividad que funciona no se regodea en el shock: crea significado, mueve a la acción y construye valor sostenido. Evite sabotear su propia marca; apunte bien y dispare solo ideas.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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