Las altas expectativas pueden motivar a los jugadores del equipo. No obstante, si los estándares del director técnico son demasiado altos, puede estar haciendo más daño que bien, posiblemente minando la confianza en sí mismo de sus dirigidos. Para atenuar los efectos negativos de expectativas demasiado ambiciosas, intente las siguientes tres cosas.
Primero— sea juicioso sobre cuándo y con qué frecuencia expresar su insatisfacción. En situaciones en las que las personas necesitan mejorar, pídales que se estiren, pero si las personas perciben que usted está constantemente descontento, se desmoralizarán.
Segundo— asegúrese de que cada persona en su equipo sepa lo que usted valora de ellos. Si quiere que se tomen en serio su crítica, es imperativo que ellos también sepan lo que usted encuentra especial sobre ellos y sus contribuciones.
Tercero— asegúrese de comunicar sus expectativas con anticipación, no solo después de que alguien las haya incumplido. Y no se olvides de ser autocompasivo. Será más indulgente con los demás si deja usted las expectativas poco realistas.
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