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El combativo es más propenso a ser hostigado

El foco de la luminaria es implacable. Manos en la cabeza, rostros acongojados, de mirada perdida o viendo la grama, mientras otro de sus sueños se desvanece en la nada. En definición desde el punto penal por el paso a semifinales entre Colombia y Chile por la Copa América, James Rodríguez anota el suyo, a lo que Arturo Vidal responde de igual forma. Así mismo, los demás por ambos equipos, hasta el fatídico quinto cobro en la pierna zurda de William Tesillo que, lo tira ancho por la izquierda. Cierra la serie Alexis Sánchez con magistral cobro, así eliminando a Colombia y concediendo el paso a los chilenos a tan anhelada instancia.

Siempre es así: la derrota tiene ese tinte particular de humillación. En la mente de algunos, es posible creer que Tesillo es el único afectado por el colapso de la Selección Colombia, y hasta cierto punto es comprensible. Fue él quien erró su disparo desde los doce pasos.

No obstante, hay algo, si no es engañoso, entonces definitivamente injusto acerca de esos disparos. Crean un vínculo indeleble entre algún contratiempo u otro, y la idea de que, de alguna manera, es culpa del que yerra. Da la impresión de que, de alguna manera, está fallando de nuevo. Sin embargo, más a menudo que no, todo lo contrario es cierto: la derrota habría llegado mucho antes, y mucho más contundente, sin los esfuerzos del más combativo en el terreno de juego. Ciertamente, con Colombia, es frecuente que su país lo haya defraudado, y no al revés. Sería bueno que alguien, en algún momento, capturara una imagen de los demás compañeros de equipo, extraviados en sus propios pensamientos, preguntándose si podrían haber hecho más por el equipo.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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