Categorías: en lo personal

La conducta destructiva puede alterarse

Todos tenemos momentos de flaqueza, aunque las conductas crónicas y destructivas pueden ser difíciles de alterar, incluso cuando se es consciente de sus consecuencias. Nuestras conductas más destructivas, tales como arrebatos de ira (la popular pataleta), el desfallecer en momentos de alto riesgo o el control excesivo bajo estrés, a menudo se fundamentan en experiencias traumáticas de formación, y entender sus orígenes puede ayudar a alterarlas (reconocer aquello que la impulsa).

En ese orden de ideas, procure recordar escenas de sus primeros años, generalmente entre las edades de cinco y veinte años, cuando la conducta comenzó a aparecer. Relacione lo que sucedió y cómo cree usted que adquirió la susodicha conducta. Luego cuestiónese qué necesidad está satisfaciendo con su comportamiento.

Por lo general, el asunto tiene que ver con un intento de resolver alguna experiencia dolorosa. Después, elija una nueva narrativa sobre cómo puede satisfacer sus necesidades con conductas alternativas. Esta labor no es sencilla y lleva tiempo, pero lo ayudará a experimentar una existencia mucho más gratificante, y por ahí mismo, su entorno personal y profesional estarán especialmente agradecidos.

Es usual descartar las historias formativas como meros apartes de nuestro pasado. Diga usted, por ejemplo, perder un año académico por pobre desempeño, un divorcio, la enfermedad terminal de un ser querido, ser intimidado, sobrevivir a un desastre natural, así como otras tantas experiencias pueden dejar huellas permanentes que dan forma a la persona en la que nos convertimos.

No obstante, en el entorno profesional, y a pesar de que el perjuicio del comportamiento problemático no está justificado por el hecho de tener raíces más profundas, tampoco se puede descartar a todos aquellos líderes con potencial cuyos esfuerzos por transformar su conducta nociva se han quedado cortos. Si la gente de recursos humanos así lo hiciera, seguramente las filas del liderazgo estarían arriesgadamente vacantes.

En ocasiones y si pretendemos verlos prosperar, basta con profundizar para asistir a aquellos que se esfuerzan por superar su comportamiento lesivo.

Tenga presente que, no hay mayor agonía que llevar consigo una historia confidencial sin poder compartirla. Si por casualidad, usted o alguno de su entorno personal o profesional está lidiando con alguna conducta destructiva persistente, tal vez sea hora de profundizar qué trasfondo oculto podría estar ocasionándola.

De esa manera, llevará usted (o algún allegado) una existencia mucho más amable y gratificante, como que aquellos en su entorno personal o los que ejercen bajo su liderazgo en su equipo profesional estarán enormemente agradecidos.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

Artículos recientes

Lo que una estrategia de canales puede enseñarnos sobre las marcas

En marketing solemos pensar que una buena idea, un producto atractivo o un precio competitivo…

2 días ago

Usar la inteligencia artificial sin entregar el criterio

Una herramienta, no un sustituto La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana…

4 días ago

“Farmear aura”: la nueva expresión para una vieja dinámica social

Cada generación inventa jerigonza novedosa para describir cosas que, en realidad, la humanidad lleva haciendo…

1 semana ago

Más allá de la ocupación

Durante buena parte de la vida adulta, una pregunta aparentemente inocente acompaña las presentaciones: ¿a…

2 semanas ago

El fracaso del líder que nuca fue

El gobierno de Gustavo Petro no pidió ser evaluado como una administración más. Desde la…

3 semanas ago

Asumir el fracaso sin celebrarlo

Mauricio cerró la puerta de su pequeño local a las ocho de la noche, como…

1 mes ago

This website uses cookies.