A diario nos la pasamos todos y, siempre refunfuñando por ahí que tenemos demasiadas obligaciones por realizar y sin el tiempo suficiente para realizarlas todas. No obstante, nunca estará usted en control si no esclarece sus prioridades desde el principio. Y para ello, empiece por evaluar las prioridades en el inventario de labores que usted realiza: ¿cuáles son las labores más o menos urgentes y cuáles son las menos perentorias?
Este tipo de inventario abona el camino como para que pueda usted concretar una lista de labores que ameritan verdaderamente su atención. Así mismo, le servirá para responder el interrogante de cómo invierte usted adecuadamente su tiempo en la actualidad.
Concentre su tiempo y esfuerzo en las tareas que son tanto importantes como urgentes, y deshágase de todas aquellas tareas que no son ni lo uno ni lo otro, delegándolas o descartándolas por completo.
Y, tenga presente que las tareas que son importantes pero no tan urgentes deben encabezar la lista de labores por realizar, o de lo contrario, terminará usted por desatenderlas por completo.
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