En Colombia, mi país, estamos en inmediación de una elección presidencial en el que el ambiente y los ánimos no pueden estar más caldeados; en buena medida, como consecuencia del discurso social incendiario del candidato por el cual yo no voy a votar —aquel que propone sustituir el petróleo por el aguacate, expropiar los fondos de pensiones privados y, así otras tantas sandeces—. Correcto, aquel. El mismo que, predica el derecho y la equidad para la mujer, aunque practica la máxima del ‘burro delante, para que no se espante’. En fin, un personaje megalómano, mediocre y segundón, pero con una extraordinaria habilidad para cautivar a incautos y bobos con su prosa de culebrero. En ese orden de ideas, y como para contrarrestar el efecto de dicho candidato, así como otras tantas circunstancias de toma de decisiones bajo presión sin perecer en el intento, es imprescindible aprender a tomar decisiones acertadas, sin vacilaciones ni postergaciones. Una virtud que, a la postre lo ayudará a destacarse de entre los demás, incluidos aquellos colegas sabelotodo. Al respecto, entonces, ¿cómo puede usted dejar de vacilar en aquellas decisiones complejas, particularmente, bajo presión? De mis días como gerente de marca para la industria farmacéutica, he aquí, unas cuantas sugerencias. A saber: Empiece por considerar distintos puntos de vista. No quiere decir esto, claro está, que debe usted examinar la opinión de todos los demás. En su lugar, identifique a las personas adecuadas por su experiencia relevante y permítales ofrecer claramente sus puntos de vista. A menudo, estos serán los colegas que están más cerca de la acción y las implicaciones de la decisión en cuestión. Asegúrese de concentrarse en abordar la causa de base del problema, no solo los síntomas. Si al razonar, su decisión no llega al meollo del asunto, es bastante factible que el inconveniente o problema se repita. Por lo demás, preste atención a los riesgos a corto y largo plazo en cualquier proceso de toma de decisiones. Es tentador apelar a aquello que generará resultados inmediatos, aunque eso; rara vez concede alcanzar el mayor valor.
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