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Valerse de la polaridad

Cuando todo el mundo conoce la perfección como perfección, se nota la imperfección. Cuando conocen el bien como el bien, la maldad se manifiesta.

Así pues:

La existencia y la inexistencia se provocan entre sí.
Lo difícil y lo sencillo se complementan entre sí.
Lo largo y lo corto contrastan entre sí.
Lo alto y lo bajo se atraen ente sí.
El tono y el timbre de voz harmonizan entre sí.
El porvenir y el pasado se relacionan entre sí.

Por lo tanto, los individuos evolucionados:

Mantienen su posición sin esfuerzo, practican su filosofía sin palabras, hacen parte de Todas las cosas y no pasan por alto nada. Producen, pero no poseen, actúan sin expectativas, tienen éxito sin apropiarse el crédito.

Considerando que, en efecto, no se adueñan del crédito, éste permanece con ellos.

—(Extracto) ‘The Tao of Power’ (Lao Tzu’s Classic Guide to Leadership, Influence, and Excellence)

El principio subyacente en la filosofía taoísta, así como en las ciencias físicas, es el de la complementariedad o la polaridad. Cada acción tiene su reacción complementaria, y cada polo se corresponde con una carga opuesta. El objetivo intelectual del taoísta, entonces, es encontrar una correlación entre la forma en que se comportan la materia y la energía en la naturaleza y las formas en que los seres humanos se comportan en las sociedades.

Los individuos evolucionados utilizan su conciencia y comprensión de las leyes físicas para dar forma a los eventos en su entorno. Saben que nada existe sin la presencia de su opuesto; por lo tanto, controlan su entorno evitando los extremos, incluso en un sentido que podría considerarse como ‘bueno’. No predican su filosofía. No pasan por alto nada en su entorno y, sin embargo, no intentan poseer cosas, ni siquiera sus propias ideas y labor. No soportan el agobio de grandes expectativas y, particularmente, no se atribuyen sus logros. Como resultado, la naturaleza y la sociedad se ven obligadas a equilibrarse con ellos otorgándoles el crédito correspondiente.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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