Los jugos, el café, los boletos aéreos y la gasolina se compran. El vendedor monta la tienda y espera pacientemente a que las personas lleguen con la necesidad de comprar.
En contraposición, otras tantas se venden. Entre otros, los automóviles, los seguros y la propiedad raíz. Si no hay vendedor y no se impulsa la mercancia nada ocurrirá.
Sin embargo, a mí se meda que también existe una zona gris para este dilema. Es el caso de la práctica médica:
¿Los servicios de salud se venden o se compran?
Una disyuntiva que con seguridad para los galenos, y de acuerdo con su perfil profesional, lo asumen como una compra imperativa.
En fin, tanto la venta como la compra son importantes. Requieren ambas de un presupuesto, un cronograma, y de mucho compromiso.
Es más, el asunto puede hacerse mucho más confuso, particularmente, si es usted de aquellos que no tienen claro si su producto o servicio se compra o se vende o, mucho más crítico todavía, si es usted un médico vendedor y pretende únicamente que la gente le compre su mercadería o servicio.
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