Es suficiente con escudriñar a un grupo de adolescentes jugando un partido de fútbol o a un puñado de médicos en el servicio de urgencias, para comprender que, no existe una fórmula mágica que sirva de guía para uno promover su propia marca por estos días en los que toca coexistir con los del ‘yo, yo y yo’. Es decir que, en nuestro quehacer cotidiano, debemos darnos a conocer como profesionales, de entre una maraña de narcisistas o, aquellos menores de 30 años que, viven pendientes de la cantidad de ‘likes’ que obtienen en Facebook o Instagram. La generación ‘ego’, como la denominan algunos psicólogos, considerando que, algunos de ellos, ‘se inflan como globos en las redes sociales y pueden llegar a convertirse en micro celebridades’, tal cual lo describió W. Keith Campbell, profesor de psicología en la Universidad de Georgia, Estados Unidos.
Al respecto, las marcas robustas son bien reconocidas como consecuencia de su exposición ante la audiencia. Lo propio, ocurre con la marca personal, diga usted, por ejemplo; la de algunos ‘personajes influyentes’ en las redes sociales. Sin embargo, la ‘visibilidad’, es solo una parte de la ecuación de las marcas que, por lo demás, no es lo más relevante de todo, como sí ocurre por el contrario, con ‘poder demostrar qué tanto valor agregado aporta una marca’.
En ese sentido, y al darse a conocer, ponga el énfasis en los requerimientos de los demás y no en los suyos. Garantice que la audiencia esté enterada de quién es usted y qué es lo que tiene para ofrecer. Para validar el ejercicio, pregúntese, si la gente percibe el valor agregado en aquello que usted ofrece y si a usted, la gente lo asocia con dicho valor agregado.
Las personas que disponen de una marca personal robusta, saben qué es aquello que los hace sobresalir, y emplean dichos atributos a favor de engrosar el éxito personal (en el caso de los profesionales autónomos), o de la empresa, negocio, equipo o agrupación para el cual trabaja, o de los proyectos en lo que participa, o de los clientes que tiene a cargo; haciéndose, por lo demás, —visible e indispensable—.
Así mismo, y antes de que empiece a exhibir su marca personal, debe usted primero tener bien claro, cuál es ‘su propuesta de valor única’.
Algo así, como ‘la oferta comercial singular’, o como quien dice; —qué es lo que le hace único y autentico, diferenciándolo de sus colegas y, haciéndolo relevante y convincente para su audiencia objetivo (en buena parte, aquella maraña de narcisistas, menores de 30 años que, viven pendientes de la cantidad de ‘likes’ que obtienen en Facebook o Instagram).
O por el contrario, puede usted terminar perdiendo su tiempo, si elige expresar o demostrar su marca personal, sin antes tener realmente claro, qué es aquello que dispone para destacarse. A saber, es un error garrafal, omitir la declaratoria de su ‘propuesta de valor única’. Así pues, y si es usted de aquellos que, cree que la marca personal es más ‘dicho que trecho’, puede usted evaluar, qué tanto valor agregado actualmente exhibe su marca, al responder estos sencillos interrogantes:
Los interrogantes aquí plantados, le inculcarán el hábito de la contribución. Dichas contribuciones, y en lugar de tanta fanfarronería y alharaca en las redes sociales, son el fundamento indispensable para construir y desarrollar una marca personal bien sólida.
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