Categorías: en lo personal

Que el temor a la incertidumbre no gobierne sus decisiones

Entre una agenda de trabajo a reventar, los compromisos familiares que no dan espera, las escapadas con los amigos que nunca faltan, y demás obligaciones de nuestro quehacer cotidiano, sin aludir siquiera, el tiempo que invierte uno en mantenerse saludable (caminatas, trote, y gimnasio), más los espacios ocasionales que destinamos a la reflexión, es supremamente complejo encajar tanta actividad dentro de un esquema existencial productivo.


En la medida que procuramos mantener al día tanto compromiso, no es de extrañar que nos habituemos a tomar atajos que faciliten dar cumplimiento a la agenda cotidiana. Así entonces, podemos elegir el permanecer más tiempo en la oficina o frente a la pantalla del dispositivo móvil, renunciar al tiempo de esparcimiento, o postergar el tiempo que compartimos con familiares o amigos.

Es más, se ve por ahí con frecuencia, cómo la gente permite que el temor (‘a la incertidumbre, ha de ser’) regule su proceso de decisión, lo cual a la postre, viene siendo motivo de arrepentimiento.

Puede ser, el temor a patrocinar incondicionalmente la expectativa profesional del hijo futbolista, a no ganar suficiente dinero, a la desaprobación de otros y, así por el estilo con tantos otros desasosiegos, muchas personas permiten que el temor a la incertidumbre se imponga al momento de tomar decisiones.

En lugar de asumir riesgos aventurados y seguir su entusiasmo o intuición, algunas personas se preocupan por la eventual posibilidad de que no cumplirán con ciertos modelos tradicionales que ellos o los demás tienen para sí mismos y, a cambio optan por tomar decisiones dentro del recuadro convencional al que están acostumbrados.

Por supuesto, no hay formula infalible ni certera, así como tampoco es posible trazar una estrategia para realizar un proyecto de vida libre de equivocaciones y sin remordimiento.

Sin embargo, a mí se me ocurre que, escuchar a los papás, destinar tiempo para la reflexión, velar por el bienestar personal, y ser consciente de su propio sistema de valores y lo que es importante para usted como persona y como profesional puede ayudarlo a tomar decisiones algo más exentas de eventual arrepentimiento.

Con seguridad, algunos remordimientos lograremos superar, aunque, así mismo, otros tantos también prevalecerán hasta el final de nuestros días.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

Artículos recientes

La mente que defiende su espejo

Un ensayo narrativo sobre la cognición protectora de la identidad Él no lo sabía al…

2 semanas ago

Del candidato visible al legislador competente: representación, idoneidad y cultura política en Colombia

En las democracias contemporáneas se ha vuelto cada vez más frecuente la llegada a los…

2 semanas ago

El emprendimiento que no se ve, pero se recuerda

En el universo del emprendimiento, muchas personas creen que primero se necesita una gran estructura,…

1 mes ago

La therianthropy como identidad y subcultura en línea

En los últimos años, el término therian ha pasado de ser parte de comunidades de…

1 mes ago

Salud, evidencia y debate público: lo que realmente está en juego

En los últimos días se ha generado una controversia alrededor de un artículo académico (Health…

1 mes ago

Pragmatismo y riesgo en la era de la IA: la ilusión del beneficio en las plataformas digitales

La afirmación de que la IA “crea la ilusión de estar beneficiándonos” puede leerse como…

2 meses ago

This website uses cookies.