en el negocio

Original perspectiva de oportunidad

Mucho público pasa por alto que los hechos más pequeños pueden desencadenar consecuencias profundas. La investigación social y de mercado lo confirma: cuando las personas reconocen qué las conmueve sus alegrías, frustraciones y reacciones desarrollan un mejor criterio sobre sí mismas y afrontan con más recursos lo desconocido.

Mencio (Mengzi), filósofo chino y principal continuador del confucianismo, sostenía que el ser humano es bueno por naturaleza y que puede cultivar una conducta recta a partir de lo cotidiano. Si se trabaja la “mejor parte” de uno mismo en esos pequeños actos, es posible influir positivamente en la propia vida y en la de quienes nos rodean.

Las decisiones, recuerda la tradición china, parten del corazón-mente: en chino, ambos términos se nombran con la misma palabra. No se trata de oponer razón y emoción, sino de integrarlas. En esa línea, Michael Puett (Universidad de Harvard) subraya que corazón y mente están intrínsecamente unidos: uno no existe sin el otro. Elegir qué cocinar, qué escribir, con quién salir, qué carrera seguir o a quién votar mejora cuando se fusionan juicio y sentimiento.

Para enmarcar esta perspectiva, vale la noción de “orfandad en la nueva generación” del científico colombiano Raúl Cuero: una sensación de desconexión que la tecnología puede exacerbar. Estar siempre conectados facilita la comodidad más que la creatividad: se conversa sin verificar y se consume información a una velocidad que no siempre permite convertir datos en conocimiento. La creatividad requiere comprobación, práctica y contraste.

¿Se cura esa orfandad? No con una fórmula. Cada día impone procesos. Su recomendación: actividad práctica, participación creativa, paciencia para aprender sin atajos y oportunidades reales para hacer con las manos y construir conocimiento propio.

Conclusión operativa: quien comunica, incluidos los blogueros hispanohablantes, tiene la responsabilidad de leer, curar y verificar lo que comparte. Si el objetivo es aportar valor, no basta con difundir: hay que someter la información a prueba para que se transforme en conocimiento.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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