Marketing es marketing, ayer, hoy y mañana e independiente de su contexto en el tiempo, tal cual lo sugiere la revista P&M en una nota. Y motivo por el cual estimo no es el dilema del verdadero personal de marketing, el hecho de que algunos perciban que “ya casi nada es como lo aprendí en la universidad” sino más bien, el tener que estirar a diario los límites de la marca más allá de cualquier esfuerzo de la competencia y como para obtener un ápice de ventaja sobre los demás; mientras que al tiempo deben preservar los márgenes de la ética tal cual los requisitos de regulación como para así conservar la integridad, la reputación y un registro de desempeño impecable.
Es así entre los susodichos márgenes que el personal de marketing debe concebir los proyectos ambiciosos tal cual ejercer la competencia responsable, pues sino es así, malas cosas han de acontecer, diga usted por ejemplo, el surgimiento de la vanidad y la emergente tentación.
Los supuestos señalamientos de corrupción en la Corte Constitucional, son un penoso y resonado ejemplo de lo que ocurre cuando se realinean los márgenes. En término empresarial, se da cuando las empresas reajustan sus márgenes éticos para utilizarlos como fundamento sustantivo de comportamiento ambicioso (entiéndase: moralmente dudoso; v.g. el cartel de los pañales) y que algunos estiman como necesario, y hasta “responsable” si de competir se trata.
Forjar la manera más rentable de conseguir su propósito, es una posición cómoda para buena parte del personal de marketing (independiente de si se es “agente de marketing convencional, de Internet, de las redes sociales, de marca, comunicador, investigador, visionario”) y puesto que para muchos el fin justifica los medios. No obstante, otros tantos de nosotros siempre podremos elegir establecer una meta para alcanzarla a través de válidos como éticos planes de acción.
En definitiva, es un reto mucho más exigente para las marcas perseguir deliberadamente sus utilidades, ya que solo de esta manera su comportamiento se refleja frentero y enfocado tal cual el apoyo y la retribución del consumidor por haber elegido la senda de mercado indicada, terminaran siendo sus más válidas utilidades.
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