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Lección para un malgeniado

En 1956, cuando murió su padre —seis semanas después de haberlo colocado a la cabeza de la IMB— Thomas J. Watson Jr., era el hombre más asustado del mundo. Durante diez años él lo había preparado para que lo sucediera. Watson Jr., había sido un joven arrogante, impaciente por tomar el mando, y ahora, de pronto, le caía el cargo entre las manos y no tenía ya a su padre que lo ayudara. Había escuchado muchísimas historias de hombres conocidos que fracasaron en su quehacer profesional, y a él no le costaba trabajo imaginar la amargura al descubrir que no eran capaces de ocupar el puesto de su padre.

De la historia en la que padre e hijo dieron rienda suelta a sus rivalidades y a su mutuo afecto en el gran escenario del negocio que Thomas J. Watson forjará; este mensaje de la colección de las excusas que el hijo le mandó por escrito a su padre cada vez que perdió los estribos, espetó unas cuantas palabrotas y salió del recinto. A saber:

Querido papá,

He pensado mucho en lo que dijiste sobre mi mal genio, y creo que has puesto el dedo en la llaga; es lo único que puede poner fin a una carrera que, de otra manera, podría tener mucho éxito. El no dominarme y la tendencia a pensar después y hablar primero es algo que me ha perjudicado en mi trato no solo contigo sino también con mi propia familia, mis colegas en los negocios y mis amigos. Mi último estallido en el Metropolitan Club y las duras palabras que te dije son un acto que no olvidaré y del cual mi corazón nunca podrá recuperarse del todo. Las conferencias de familia contigo y con Dick las he anhelado toda la vida, y haber malogrado una de las primeras es una cosa por la cual estoy obligado a presentarles excusas tanto a ti como a Dick…

Manifestaste tu esperanza de que yo, siendo el mayor, fuera el centro en torno al cual pudiera unirse la familia; en realidad, si yo puedo cumplir esa misión, se satisfará mi mayor aspiración. Claro que tú no puedes confiar en mi capacidad para ello hasta que yo te demuestre que puedo controlar a Thomas Watson hijo y pensar antes de hablar. Eres un hombre práctico de negocios y formaste la IBM a base de hechos, no promesas…

Créeme que he pagado caro y seguiré pagando lo que dije en el Club, pero la culpa es mía. Si te tomas la molestia de observar de ahora en adelante verás un cambio que te agradará. Vigilaré mi mal genio y también los celos tontos y seré un hijo mejor y un hermano mejor.

Con sinceras intenciones y mucho amor, Tom.

Referencia Bibliográfica
Watson Jr., Thomas J. y Petre, Peter (1991). Padre e hijo & Cia. Bogotá, Colombia. Editorial Norma S.A.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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