Todos pasamos por allí, independiente, de si se es agente comercial, vendedor, mercadólogo, empresario, negociante o emprendedor: Le enviamos a alguien un correo electrónico para ofrecer nuestra mercadería o servicio, o para solicitar una entrevista de negocio, información, retroalimentación, aportes o algún otro tipo de contenido relevante y; por último, no obtenemos respuesta alguna. En efecto, el asunto es frustrante, aunque no debe uno apresurarse a concluir que lo están embaucando, ignorando o haciéndose los locos. Al respecto, considere que, a todos nos toca administrar el tiempo en nuestra cotidianidad lo mejor que podemos. Así pues, no hay porqué desesperarse ni perder la fe. Para el efecto, mejor, si pone usted en práctica estas cuantas sugerencias de mi gestión profesional como mercadólogo para darle un sutil empujón a todas sus comunicaciones que requieren respuesta. A saber: 1) Al iniciar su mensaje, asegúrese de que la temática del asunto sea contundente. Evite expresiones genéricas tales como, ‘seguimiento’ o ‘reexaminando’ que, no solo son ambiguas y confusas, sino que también pueden lograr que el destinatario se sienta mal por tardar en responder (por lo demás, retrasando aún más la respuesta). En su lugar, sea más específico, diga usted, por ejemplo: ‘Cronograma para el proyecto…’ o ‘actualización orden de compra’ o ‘respuesta inquietudes’. 2) Tenga en cuenta el tono de la comunicación. La ciencia ya ha demostrado ampliamente que, los correos electrónicos redactados con un tono positivo leve o moderado, tienen una tasa de respuesta de entre un 10 y un 15 por ciento más alta que aquellos mensajes de tono neutral. Por tanto, procure ser amable y cortés. 3) Sea específico y conciso en cuanto a su mensaje y, por lo demás, conceda a su destinatario una salida sencilla que, le permita salvar las apariencias y conservar la relación comercial. En últimas y, por si acaso, no recibe usted una respuesta después de poner en práctica cada una de las tácticas de seguimiento previamente descritas, considere si es oportuno y sea absolutamente prudente al realizar de nuevo otro seguimiento. Es factible, después de todo, que toque replegarse, saldar las pérdidas y seguir adelante con otro cliente o prospecto.
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