Cuando asuma la titularidad, independiente, de la posición dentro del terreno de juego, la gente estará observando. Lo que piensa, lo que dice y cómo se presenta usted ante los demás tiene un impacto directo en aquellos a los que se pretende liderar.
En aquellas posiciones de liderazgo, es fundamental proyectar calma, confianza y autoridad, aunque usted también sienta el estrés de la competencia deportiva, de negocio o personal.
Entienda de una vez por todas que, un momento fugaz de enojo o impaciencia puede terminar lastimando la moral de su equipo.
Considere el tipo de jugador que anhela ser y tenga presente ese ideal en cada interacción con el equipo. Aplique su autoconciencia para percibir aquellos momentos en que empieza a salirse de casillas.
Si conserva usted una presencia estable y sólida, aumentará la probabilidad de que su equipo se sienta cómodo al brindarle el balón o la información importante que necesita, incluso cuando sean malas noticias o el marcador no les favorezca.
En marketing solemos pensar que una buena idea, un producto atractivo o un precio competitivo…
Una herramienta, no un sustituto La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana…
Cada generación inventa jerigonza novedosa para describir cosas que, en realidad, la humanidad lleva haciendo…
Durante buena parte de la vida adulta, una pregunta aparentemente inocente acompaña las presentaciones: ¿a…
El gobierno de Gustavo Petro no pidió ser evaluado como una administración más. Desde la…
Mauricio cerró la puerta de su pequeño local a las ocho de la noche, como…
This website uses cookies.