La innovación nada tiene que ver con determinar el punto de encuentro de la marca con algún pronosticado porvenir, como tampoco nada tiene que ver con “generar tendencias obteniendo productos compulsivos que superen las expectativas de nuestras asesoras de imagen y su consumidor final”, tal cual lo sugiere una empresa dizque socialmente responsable, que se hace llamar Marketing Personal S.A. La razón del porqué son meras pamplinas pretenciosas los atributos de empresa del susodicha negocio, es que dependiendo del momento de llegada de la próxima gran ola, de aquella nueva tendencia, del tan anhelada resultado demográfico o de cualquier otro transacción por lo demás, el asunto no es más que pura cuestión de conjetura. Operar un negocio en esos términos es mera especulación. Para alcanzar la transformación exitosa, las marcas tal cual la gente de marketing que las gestiona debe abandonar el statu quo: “aquel que implica dejar atrás lo que han alcanzado para perseguir lo que verdaderamente desean ser”. El porvenir no se puede modelar a imagen y semejanza de una asesora de imagen ni del ingenuo consumidor final por lo demás, pero lo que sí pueden hacer tanto la asesora de imagen como el consumidor final, es configurar su propio porvenir.
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