en lo personal

Es normal sentir remordimiento

«Dale Señor el descanso eterno. Brille para él la luz perpetua.
Descanse en paz». Amén.

Como en esta ocasión, marcada por la lamentable —aunque anticipada— partida de nuestro querido DATCH, entrañable mascota y fiel compañero durante doce años; recordado beagle: macho efusivo, noble, valiente y luchador (19 de junio de 2009–26 de julio de 2021). «Nos veremos otra vez. No sé dónde ni cuándo, pero sé que volveremos a encontrarnos algún día, bajo un cielo bien soleado».

Todos lamentamos, en algún momento, las oportunidades profesionales perdidas o truncadas, así como aquello que hubiéramos querido hacer o decir. Sentir remordimiento es completamente normal. Por ello, en vez de intentar reprimirlo, conviene aprender a reconciliarnos con él.

El primer paso consiste en reconocer nuestras emociones y expresarlas, aunque sea únicamente para nosotros mismos. Podemos preguntarnos: ¿qué acontecimiento, acción u omisión del pasado me hace sentir de esta manera? También puede resultar útil tomar lápiz y papel para escribir, con precisión, qué estamos sintiendo y por qué.

Después, procuremos contemplar el pasado desde la gratitud. Anotar tres motivos por los cuales nos sentimos agradecidos puede ayudarnos a contrarrestar la negatividad del desasosiego y a reformular nuestra perspectiva. Se trata de dirigir la atención hacia lo que todavía tenemos, en lugar de concentrarnos exclusivamente en aquello que hemos perdido o que nunca llegamos a alcanzar.

Por último, conviene convertir el remordimiento en una experiencia productiva. Para ello, podemos reflexionar sobre lo que está —o no está— en nuestras manos hacer en el futuro, con el propósito de evitar que una situación semejante vuelva a causarnos el mismo pesar. Muchas de las circunstancias que provocan remordimiento escapan a nuestro control y, por consiguiente, poco podemos hacer para impedirlas. Sin embargo, cuando el pesar surge de un error, una decisión desacertada o de haber tomado un atajo inconveniente, podemos aprovechar ese sentimiento como una oportunidad para aprender y actuar de manera diferente la próxima vez.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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