El “hombre gol” y el delantero son diferentes. El delantero hace gol cuando corresponde hacerlo, cuando éste se echa a cuestas al equipo, cuando éste se interesa por el bienestar del equipo, cuando éste percibe que el equipo corre el riesgo de perder. El gol para el delantero es un asunto imperativo y personal. El “hombre gol”, en cambio, se deja seducir por la escaramuza y la individualidad. El “hombre gol”, se debe a sí mismo. El “hombre gol”, se rige por la imperativa necesidad de demostrar a los compañeros de equipo que es el “hombre gol” y, que si se esfuerza lo suficiente puede llegar a ser delantero en la titular. El “hombre gol”, puede transformar cualquier jugada, centre o pared en una oportunidad a favor del imperativo argumento que lo consume de a poquitos; independiente, de si en su desenfrenado intento, acorrala al equipo y pone a los demás integrantes a cuestionar su integridad como futbolista. En vez de jugar para el equipo, el “hombre gol”, juega para sí mismo. Por el contrario, el delantero hace la diferencia para el equipo. El “hombre gol”, es mera cuestión de versatilidad, por si acaso, a usted, algún día, le da por contratar al “hombre gol”, aún sabiendo que, éste nunca hará alguna diferencia efectiva en favor del nuevo fútbol colombiano.
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