En la profesión, como en lo demás, es preciso dialogar con claridad. Aunque es más sencillo decirlo que implementarlo, en realidad, el asunto es bastante complejo de impelemntar. Desde sus primeras horas en la tierra, Iván Mejía Álvarez, parece haber escondido sus sentimientos tras una máscara de urbanidad para no revelar a los demás sus íntimos pensamientos. Él, así como usted, tiene docenas de máscaras, fachadas y caras para mezclarlas con su verdadero rostro. La intimidad en la profesión significa que es preciso correr cierto riesgo de vulnerabilidad.
Es decir, hay que quitarse todas las máscaras y exponerse a que sus íntimos en la profesión lo vean empelotarse. No puede haber acercamiento sin sinceridad. Iván Mejía Álvarez, así como usted, debe practicar un estilo de comunicación claro —es decir, un estilo de comunicación que no esconda nada— a fin de hacer conocer sus verdaderos sentimientos. Tiene que saber qué gusta y qué desagrada.
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