En ocasiones, cuando estamos perdidos, rehusamos las indicaciones, incluso, cuando nos las ofrece alguien cercano. El asunto, a mí se me da que, es porque las indicaciones son un recordatorio del error que cometimos. Que elegimos mal, que estábamos equivocados. Pero sin indicaciones, seguiremos equivocados y perdidos a la vez.
Las indicaciones, no conducen automáticamente al logro, aunque, probablemente, le ayudarán a allanar el camino, como para así estar menos perdido.
Cuando de se trata de incertidumbre o de lo desconocido, es difícil aceptar que tal vez no hay indicaciones que valgan. En esos casos, entonces, una brújula es fundamental para recordar su verdadero propósito existencial.
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