Puede ser que, así como Arya Stark afirma, ‘esa no soy yo’, usted como otros tantos líderes a menudo evitan compartir historias personales en sus charlas y presentaciones de trabajo, porque le asusta revelar sus preocupaciones o parecer poco profesional.
No obstante, esta es una oportunidad perdida para conectar con su audiencia, ya que las historias personales exponen nuestros defectos y vulnerabilidades humanas, las que a menudo se convierten en motivo de inspiración para colegas y amigos.
Para descubrir dichas historias que inspiran, piense en los sustantivos que son importantes para usted: las personas, los lugares y las cosas que le han dado forma a su vida. Algunas de sus experiencias pueden ser demasiado personales para compartir, pero puede descubrir anécdotas que se convertirán en la base de una gran historia.
Para llevarlo a la práctica, redacte extractos de una sola línea de sus mejores anécdotas y clasifique; puede usted catalogar por situación, tema, estado de ánimo o moralidad.
En ese orden de ideas, cuando esté planeando su próxima charla, revise su catálogo de historias y considere quién estará en la audiencia y qué consideran relevante. Elija una historia que le sirva para transmitir el mensaje que propone, pero garantizando que se ajuste a las expectativas, valores, objetivos e intereses de su audiencia.
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