Es mucho más sencillo ignorar lo complicado y agobiante que resulta nuestra gestión en ciertas circunstancias; o lo complejo y engorroso de algunas decisiones que de vez en cuando nos toca asumir; o lidiar con aquellas respuestas que el consumidor no quiere escuchar ni entender cada vez que reclama con manifestaciones airadas. No obstante, la forma en la que adoptamos las alternativas de ejecución que elijamos en aquellas circunstancias en las que parece no haber elección sencilla ni complaciente, define quienes somos y el impacto que pretendemos ejercer una vez decidamos asumir la adversidad cada que vez que ésta se nos atraviesa en nuestra trayectoria de gestión o quehacer cotidiano. En ese orden de ideas, cualquier excusa o el popular ‘que fue que fue…, que no tuve opción…’, significa en realidad que, ‘en las circunstancias complejas y agobiantes, quienes así procedan y ejecuten, representan el perfil de aquellos que eligen ignorar la situación al dar la espalda y en lugar de poner la cara y el pecho’. Ciertamente, para algunos, esta siempre será una alternativa de gestión. Así mismo, también ha de saber usted que, a la postre el proceder y la ejecución definen nuestro negocio, nuestra labor profesional, así como el carácter de aquella persona efectiva y confiable en la que pretendemos transformarnos.
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