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Un consejo para cualquier universitario recién graduado

Hace ya bastante años, me traslade a los Estados Unidos para realizar mi formación académica superior. En ese momento, pensé que sabía exactamente lo que quería: imaginé que me convertiría en un ingeniero de sistemas, trabajaría en IBM y me radicaría en la ciudad de Boca Ratón, Florida.

Sin embargo, y por múltiples circunstancias ajenas a mi voluntad, me vi obligado a abandonar mis estudios y regresar a mi amado país. Una vez de regreso, ya ni siquiera estaba seguro de querer seguir estudiando ingeniería de sistemas y opté por transferir mis aspiraciones profesionales al mercadeo.

Los años de formación académica transcurrieron en un dos por tres. Así pues, y sin haber realizado ningún tipo de práctica profesional y, diploma en mano, me di a la tarea de materializar una oferta laboral. Aprovechando los contactos y amistades de mis padres; y con mi carisma, conocimientos y entusiasmo, logré cautivar a Michael Laurence, por aquel entonces, presidente de Centrum, Ogilvy & Mather.

Recuerdo cómo mi mentor sin despelucarse (bueno, quizás un poquito), concebía estrategias efectivas para los clientes, coordinaba la inversión del presupuesto, preparaba presentaciones de campaña, resolvía inconvenientes, revisaba y aprobaba la facturación, preparaba presentaciones para nuevos negocios, analizaba la competencia y el entorno de mercado, almorzaba y cenaba con los clientes. Esto y mucho más, solo para decir apaciblemente a sus clientes que, todo saldría de maravilla.

Jijuele, recuerdo que yo le preguntaba cómo hacía para que le rindiera un montón. ‘No es gran cosa’, solía contestar.

No obstante, para mí, sí terminó siendo gran cosa. Triunfar, no solo parecía estresante, también se percibía como imposible. Con la práctica y algo de experiencia adquirida, finalmente, entendí el valor de aquella lección que mi mentor pretendió transferir.

Es más, encaja por completo: La transparencia, la honestidad y las relaciones solidarias, conllevan significado, fortuna y desarrollo para el negocio como para la existencia.

En retrospectiva, ahora entiendo que, gran parte de la presión que sentí durante dicha transición fue autoimpuesta. Por aquel entonces, tenía una visión muy estrecha y rígida sobre quién pensaba que podía ser, el tipo de labor que me gustaría desempeñar y las cosas que me proporcionaban satisfacción.

Unos años más tardes y después de un fructífera trayectoria profesional en la industria farmacéutica como gerente de marca, en la de bienes de consumo como gerente de producto, y como agente comercial para una compañía petrolera; mis metas y mi visión profesional se percibe muy distinta. Sigo siendo todo un mercadólogo, aunque, por estos días, ejerzo como consultor, editor, escritor, bloguero y publicista (2. m. y f.). Y, ahora, prefiero trabajar en entornos que sean más colaborativos que competitivos.

Entonces, ¿cuál es mi consejo para los universitarios recién graduados?

Simple: “No tengo todo resuelto y no necesito hacerlo”. Resulta, que librarse de la presión que solía cargar a cuestas, lo ha transformado todo.

Es cierto, y no lo voy a engañar; lleva tiempo y esfuerzo descubrir lo que uno anhela, la razón por la cual se anhela y, por supuesto, alcanzar las metas y objetivos propuestas que, por lo demás; seguirán cambiando constantemente con el tiempo.

Independientemente, de la trayectoria profesional que elija, no existe una forma correcta o incorrecta de tomar decisiones sobre su profesión.

Bien sea que, esté iniciando un cargo de tiempo completo, empezando un posgrado, tomando un año sabático o que aún esté explorando sus opciones, es importante que se conceda el tiempo como el espacio para experimentar, cambiar de opinión, cometer errores, aprender y crecer en el en el trayecto.

Si usted es de los que ya lo está haciendo, entonces, es afortunado, pues, ya está teniendo éxito. A medida que avance, y contrario a la sabiduría de los eruditos, confíe en sus instintos, y otórguese la oportunidad que usted se merece.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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