Hoy día, ya habrá de estar creciendo la maleza en el Parque Olímpico. La multitud de espectadores, atletas, voluntarios y periodistas han cedido el protagonismo a la cuadrilla de limpieza. También han desaparecido de las playas de Copacabana, los turistas olímpicos y sus bulliciosos buses. Así mismo, ya no se ve un solo pasacalles y mientras leen, se empacan a dos manos los últimos rezagos de equipamiento que dejaron las justas.
No obstante, hay mucho por debatir respecto del legado de los Olímpicos para el país anfitrión, pero mientras deciden los expertos, lápiz en mano, una cosa sí es segura: mucho de lo del circo deportivo es sorprendente en lo temporal, aunque por supuesto, allí no se incluye la gloria que conlleva el alcanzar el sueño olímpico, ya que ésta, sí perdura en el tiempo.
Y para la muestra, memorable la participación de los atletas colombianos:
Ahí está pues, cada uno de ellos, “campeón hecho en casa” y, por lo demás, socio, podría ser Tokio 2020, con trabajo, disciplina y perseverancia.
Una oportunidad comercial no siempre empieza con una patente, una aplicación o una tecnología que…
Lo que conviene saber antes del primer empleo Conseguir el primer empleo formal suele presentarse…
Pensemos en una empresa que contrata a cientos de personas para trabajar por separado. Cada…
Durante varias semanas viajé a San Francisco sin moverme de la universidad. No exagero. Caminaba…
A las cuatro y diecisiete de la mañana encontraron a Gabriel Varela sentado en su…
Identidad, autoestima, disciplina y trayectoria frente a la desigualdad de origen En una universidad, una…
This website uses cookies.