Hoy día, ya habrá de estar creciendo la maleza en el Parque Olímpico. La multitud de espectadores, atletas, voluntarios y periodistas han cedido el protagonismo a la cuadrilla de limpieza. También han desaparecido de las playas de Copacabana, los turistas olímpicos y sus bulliciosos buses. Así mismo, ya no se ve un solo pasacalles y mientras leen, se empacan a dos manos los últimos rezagos de equipamiento que dejaron las justas.
No obstante, hay mucho por debatir respecto del legado de los Olímpicos para el país anfitrión, pero mientras deciden los expertos, lápiz en mano, una cosa sí es segura: mucho de lo del circo deportivo es sorprendente en lo temporal, aunque por supuesto, allí no se incluye la gloria que conlleva el alcanzar el sueño olímpico, ya que ésta, sí perdura en el tiempo.
Y para la muestra, memorable la participación de los atletas colombianos:
Ahí está pues, cada uno de ellos, “campeón hecho en casa” y, por lo demás, socio, podría ser Tokio 2020, con trabajo, disciplina y perseverancia.
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