Sin importar el tipo de limitación que encuentre por ahí, el aventajado encontrará la forma más rápida de superarla. El rezagado se las arreglará para tomarse su tiempo. No es un asunto absoluto, es relativo.
La persona con el mote de ‘rezagado’ (es temporal, pero así lo ha decidido por lo pronto) siempre merecerá el 3,5 —independiente, de la complejidad de la asignatura académica—. Por el contrario, aquel que se mide en relación con los estándares actuales más exigentes encontrará la manera de merecer un 5,0 —así le toque adular o doblegar esquinas al límite—.
Cuando se pretende el liderazgo o la capitanía en la titular, es tentador reducir la intensidad en beneficio de aquellos que marchan al final del grupo.
A la postre, una determinación infructuosa. Los de atrás, igual, se las arreglaran para ir más lento. A ellos les gusta allá atrás.
De hecho, si su intención es guiar el equipo a la victoria, es preferible acelerar el asunto, no demorarlo. Tarde que temprano, los de atrás alcanzarán a los demás.
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