Cuando nos da por regir nuestra cotidianidad amparada en una lista de labores por realizar, establecer las condiciones indicadas para la creatividad puede convertirse en un asunto complejo. Afortunadamente, y de una lectura de Aaron Sorkin, encontré un enfoque probado en el tiempo para generar ideas creativas que, por lo demás, es bastante sencillo de implementar.
En primer lugar, agrupe los insumos de su área de interés. Esto podría incluir cualquier cosa, por ejemplo, diga usted, algún tema en particular de su material de lectura que tenga pendiente por leer.
Posteriormente, dedique algo de tiempo a digerir y comprender el material, así como a buscar los vínculos correspondientes. Complete el ejercicio diligenciando una serie de notas digitales (cualquier aplicación sirve dicho propósito), como si se tratara de resolver un rompecabezas. Baraje entre tarjeta y tarjeta buscando la relación entre los patrones y los argumentos.
Finalmente, y esta es el aspecto más relevante del enfoque, ‘deje su mente en blanco’. Encuentre la manera de desconectar su mente para permitir el procesamiento inconsciente, bien sea dando una caminata, escuchando música, viendo una película o incluso dándose una ducha. Puede que esto no parezca una labor tangible, pero al despejar la mente, habrá espacio suficiente para las nociones por concebir.
Pretender optimizar nuestra propia productividad es una respuesta perfectamente razonable a las crecientes demandas del entorno profesional y personal.
Sin embargo, nuestra búsqueda incesante de la eficiencia se ha convertido en un correctivo excesivo: si realmente valoramos la originalidad del pensamiento creativo, entonces es hora de reconocer que la productividad y la creatividad a menudo existen en oposición. La productividad es ‘enfoque’, la creatividad es ‘desenfoque’.
En ese orden de ideas, y si su jornada laboral es más que una serie de reuniones y correos electrónicos, puede reflexionar al respecto y cuestionarse: ¿En qué momento se dedica usted a pensar?
Asigne todos los días un espacio preestablecido para dejar su mente en blanco, en el que deje de lado su lista de labores por realizar, se aleje del escritorio, y se desconecte de su dispositivo móvil. Darle a su mente un espacio para relajarse podría conducir a su mejor idea jamás concebida hasta ahora.
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