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Divide a los colombianos el manipulador

De cómo terminan las democracias, se me antoja esta entrada, a propósito del Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno y las Farc, anunciado ayer día en la Habana luego de intensas negociaciones. Cumplido el deber, tanto el presidente Juan Manuel Santos como el equipo negociador, restan ahora 30 días para difundir los acuerdos con las Farc antes del plebiscito y, como para que la gente sepa qué votará en las urnas el próximo 2 de octubre.

Así pues, “termina la guerra con armas”, aunque, como no falta quien discierna sobre lo “que todo está acordado”, se vienen ahora las tácticas de dividir a aquellos que bogan por el “Sí”, los adversarios del “No”, sus rivales, incluso algunos asociados y aliados.

En el lenguaje de la guerra fría, este método se conoce como “explotar las contradicciones” del liberalismo y el poder de las masas. No obstante, en las relaciones del manipulador con la democracia, éste se ha beneficiado de reformas decisivas.

La primera de ellas es que el arte de dividir es un sentido único: el manipulador puede introducir la división en el campo democrático sin que la recíproca sea verdadera. Es decir, cuando se produce una ruptura en el entorno del manipulador, las masas ni se percatan y de cunado lo hacen para aprovecharse, lo hacen tarde, o lo aprovechan con moderación, o incluso ni lo aprovechan.

La segunda reforma es casi un milagro: deriva de la propensión que tienen las democracias a alzarse unas contra otras casi por sí mismas cuando tienen que vérselas con el manipulador (ahí tienen pues al Maduro).

La tercera reforma consiste en que la oposición espontánea entre las masas, se producen tanto en los períodos en que la agresividad del manipulador aumenta como en las fases en que el manipulador propone y obtiene una distensión. Cuando crece la amenaza del manipulador, el desacuerdo se instala en la forma de enfrentarse con ella. Cuando en apariencia disminuye, cada integrante cae en la trampa que le tiende el manipulador haciéndole creer que va a convertirse en su “interlocutor de cabecera”.

Este conjunto de reformas sirve para dividir a los colombianos por el “Sí” y por el “No” por un lado, a los colombianos por el “No” entre sí por otro.

Independiente de su tendencia plebiscitaria tal cual comprensible, la posición de aquellos que han padecido en carne propia los horrores de tanta violencia, “es el mejor acuerdo sobre lo posible”: en juego está el futuro de Colombia.

¡No le coma cuento al manipulador, vaya por el “Sí”!

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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