Cuando se carga una agenda repleta de actividades académicas, entrenes de fútbol o cualesquiera otras según su labor, es difícil encontrar el espacio para reflexionar. No obstante, mejorar la calidad de sus ideales requiere de pensamiento desordenado y reflexivo. Dicha actividad le ayuda a examinar sus conjeturas, como a establecer conexiones entre pedazos sueltos de información. Así entonces:
¿Cómo puede usted sacar el tiempo para la reflexión semanal?
Depende, claro está, de su agenda y ritmo personal. Puede usted asignar el proceso de reflexión en un solo día, diga usted, por ejemplo, los domingos en la noche, para así proyectar la semana que recién comienza. O, también puede usted distribuir el susodicho espacio reflexivo en varios días de la semana, asignando, por ejemplo, 90 minutos entre tres días. Así mismo, puede usted también conjugar su espacio de reflexión con alguna otra actividad, como puede ser el trayecto de regreso a casa del entrene o en la mañana tomando el batido de banano con Tarrito Rojo.
Cualquiera que sea la estrategia que elija usted, garantice la periodicidad de la actividad en su calendario semanal, sin interrupciones, ni consultas irregulares de sus redes sociales, correos electrónicos, llamadas o reuniones.
Un ensayo narrativo sobre la cognición protectora de la identidad Él no lo sabía al…
En las democracias contemporáneas se ha vuelto cada vez más frecuente la llegada a los…
En el universo del emprendimiento, muchas personas creen que primero se necesita una gran estructura,…
En los últimos años, el término therian ha pasado de ser parte de comunidades de…
En los últimos días se ha generado una controversia alrededor de un artículo académico (Health…
La afirmación de que la IA “crea la ilusión de estar beneficiándonos” puede leerse como…
This website uses cookies.