La próxima vez que se vea en la necesidad de cautivar a la audiencia con alguna idea o proyecto novedoso, apele a la norma dorada de los vendedores. Aquella, que dicta aprender todo cuanto pueda sobre el ‘cliente’, mucho antes de elaborar la propuesta comercial. Para la venta de su nueva noción o proyecto, reúna toda la información de utilidad pertinente sobre el cliente. Entable diálogos con aquellas personas que pretende usted comprometer con su idea o proyecto, e interróguelos con empatía, diga usted, por ejemplo: ¿Qué problemas de negocio requieren resolver; qué metas pretenden alcanzar; tienen algún objetivo personal, como puede ser una trayectoria ascendente al interior de la organización? Una vez, usted, haya descubierto qué es lo que motiva a sus clientes, puede entonces así, adaptar su propuesta como para pretender satisfacer sus necesidades y expectativas. Como el gran vendedor que es, usted, debe interesarse realmente por los problemas de los beneficiarios, considerando que, después de todo, su presentación debe describir cómo su idea, servicio o proyecto habrá de resolverlos.
Lo que conviene saber antes del primer empleo Conseguir el primer empleo formal suele presentarse…
Pensemos en una empresa que contrata a cientos de personas para trabajar por separado. Cada…
Durante varias semanas viajé a San Francisco sin moverme de la universidad. No exagero. Caminaba…
A las cuatro y diecisiete de la mañana encontraron a Gabriel Varela sentado en su…
Identidad, autoestima, disciplina y trayectoria frente a la desigualdad de origen En una universidad, una…
En marketing solemos pensar que una buena idea, un producto atractivo o un precio competitivo…
This website uses cookies.