Categorías: en el negocio

La relevancia de leer entre líneas

Si pretende usted comprender el significado de aquello que en ocasiones encubre la gente con su decir y proceder, es entonces indispensable saber leer entre líneas. Entre más lo practique, mayor será su habilidad. El quid del asunto, es que la mayoría de nosotros en algún momento a lo largo de nuestra trayectoria profesional hemos escuchado del cliente la siguiente expresión: ‘Lo lamento, pero no tengo presupuesto’.

En ese orden de ideas, vale la pena entender cuál es el verdadero significado de semejante expresión tan desalentadora. Para el efecto, y sin anestesia, le comparto mi apreciación al respecto. El significado de la susodicha oración, no tiene ningún otro motivo que expresar: ‘El cliente no cree en su idea’. Al menos, no lo suficiente como para contratar la oferta de producto/servicio que usted le presentó, ni mucho menos para que él le asigne sus recursos, o comprometa su valioso tiempo, o ponga en riesgo su reputación como empresario, negociante o profesional autónomo.

Así pues, ha de saber usted que, el significado de la expresión, ‘no tengo presupuesto’, tiene connotaciones distintas a ‘la falta de presupuesto o no contar con los recursos necesarios’, ni nada que remotamente se le parezca.

Por esta razón, es relevante aprender a leer entre líneas, así como a escuchar con atención lo que verdaderamente están diciendo los clientes en dicha circunstancia. Es decir que, si algún cliente suyo la emplea, realmente le está diciendo que ‘no cree en su idea con la suficiente convicción como para contratarle’, o que usted ‘no han materializado del todo el concepto requerido de forma tal que lo impulse a actuar’.

En tal caso, ahórrese la frustración, pero no se dé por vencido. Preferible en cambio si, capta el mensaje e interprete la verdadera necesidad del cliente y, ahí sí, determina usted que puede apoyar los intereses y suplir aquello que este demanda, incluidos, los requerimientos personales, empresariales o de negocio. De esta forma, podrá usted regresar donde el cliente con una propuesta mucho más persuasiva, cautivadora, apetecible y real.

Como recomendación final, y considerando las restricciones de presupuesto actuales, es fundamental que usted resuelva el interrogante de si, ‘su idea es lo suficientemente cautivadora como para que su prospecto/cliente invierta en ella’, y antes de siquiera considerar presentarse en sus instalaciones.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

Artículos recientes

Cuando el mérito cambia de dueño

Lo que conviene saber antes del primer empleo Conseguir el primer empleo formal suele presentarse…

4 días ago

Cuando las máquinas encuentran una plaza común

Pensemos en una empresa que contrata a cientos de personas para trabajar por separado. Cada…

6 días ago

La distancia del deseo

Durante varias semanas viajé a San Francisco sin moverme de la universidad. No exagero. Caminaba…

2 semanas ago

El criterio de los muertos

A las cuatro y diecisiete de la mañana encontraron a Gabriel Varela sentado en su…

2 semanas ago

El punto de partida y el camino propio

Identidad, autoestima, disciplina y trayectoria frente a la desigualdad de origen En una universidad, una…

3 semanas ago

Lo que una estrategia de canales puede enseñarnos sobre las marcas

En marketing solemos pensar que una buena idea, un producto atractivo o un precio competitivo…

4 semanas ago

This website uses cookies.