Si bien escuchar es una habilidad esencial para cualquier persona en el entorno laboral o personal, el talento de plantear un interrogante es igualmente esencial, si no más. Las consultas enmarcadas de manera inteligente lo ayudarán a esclarecer su actividad laboral, ofrecer mejores resultados y mitigar riesgos imprevistos. De la técnica de interrogar, he aquí tres características fundamentales de las buenas preguntas y cómo gestionarlas. A saber: 1) Manifiestan que está usted completamente preparado para una conversación. Independientemente de lo que esté cuestionando, asegúrese de transmitir a su cliente, colega o superior que ha hecho su labor. 2) Informan la experiencia que aporta usted al diálogo, sin presumirla. Puede hacer referencia casualmente a trayectorias laborales previas o habilidades relacionadas con la pregunta que planea plantear, diga usted, por ejemplo; ‘de mi experiencia pasada gestionando A, B y C, he aprendido X, Y y Z que, ahora me llevan a preguntar (insertar pregunta)’. 3) Inducen a los demás a desafiar sus opiniones actuales. Si, por el contrario, su pregunta simplemente refuerza lo que su interlocutor ya sabe o piensa, el interrogante, sencillamente, no vale la pena plantearlo. En su lugar, haga preguntas que presenten soluciones o expongan nociones potencialmente nuevas, así como que ayuden a descubrir nuevas oportunidades para usted, sus clientes, superiores o colegas.
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