Es complicado ser un disidente. Y entonces, ¿cómo puede uno maximizar sus posibilidades de persuadir tanto a colegas como a jefes cuando se va en la dirección opuesta a la de los demás? Para empezar, empiece por demostrar su experiencia pasada y competencia para sacar provecho de la buena voluntad que hasta ahora ha ganado. A continuación, ilustre que tiene en mente los mejores intereses para el grupo. Reconozca los costos iniciales potenciales de su posición o los puntos débiles a corto plazo, pero enfatice que está enfocado en un mejor porvenir a largo plazo para el equipo. Querrá inspirar confianza y provocar curiosidad, no temor ni incertidumbre. A medida que presente su idea disidente, manténgase constante cuando se tropiece con aquellos desafíos que, de seguro, los demás integrantes del grupo le plantearán. Esté preparado para explicar su posición de diversas maneras, dependiendo de los contrapuntos de sus colegas. Y lo más importante, enfatice la información objetiva tanto como sea posible y procure limitar sus opiniones o intuiciones subjetivas. Demuestre cómo ha evolucionado su propia perspectiva con el tiempo de acuerdo con la información de calidad más reciente. Aguarde un instante, y verá usted cómo los demás integrantes de su equipo empiezan a alinearse con su perspectiva.
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