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Óscar Figueroa no tuvo opciones

A él lo hicieron campeón. “Campeón hecho en casa”, habrán dicho también en su momento, los orgullosos padres de Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo o, los de Rodrigo Jaramillo y Víctor Maldonado o, los mismísimos Álvaro y Lina, al referirse a sus aventajados vástagos en los instantes más celebres de su memorable trayectoria profesional.

Y es que no es para menos con tanto sátrapa ventajoso por ahí, el mérito de un mandamiento patrio cuyo propósito sea el reconocimiento de quien así lo merezca. Podría ser, fantaseemos, reacuñar la tristemente celebre ‘malicia indígena’ por, diga usted, la ‘malicia de Interbolsa’ o la ‘malicia de fulano, sutano y perencejo’ o si se quiere y para no ir más lejos, la ‘malicia de Gerónimo’ aun cuando, este último sí sea un indio (algunos de ustedes le recordarán por haber sido un jefe de los apaches de Norteamérica y socio de Cochise pero no Rodríguez).

Con el poder viene la irresponsabilidad, pareciera ser la premisa de los virtuosos que lideran los destinos de nuestra queridísima Colombia. Desafortunadamente, son muchas las organizaciones que están predispuestas a tomar ‘atajos’ tal cual triste es que, entre mayor éxito acumulan, menor su inclinación por hacer lo correcto.

De hecho, las organizaciones de mayor reconocimiento y poder deberían incrementar su apuesta por una labor mucho más generosa como una práctica social mucho más audaz. Este sería su logro de mayor sensatez.

Mas como no todo es pérdida en nuestro país y considerando que todos convivimos con la auto-mitología, mi reconocimiento al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar — ICBF y a todos aquellos involucrados con la niñez como con la campaña ‘Campeón hecho en casa‘.

En nuestra memoria debería prevalecer permanentemente un mito, pues a pesar de nuestro ideal de personaje racional que, en todo momento toma decisiones certeras fundamentadas a cabalidad en apreciaciones globales como personales, la verdad sea dicha, terminamos siempre haciendo justamente lo contrario.

¿O sino cómo justificar en este mundo tanto maltrato infantil o el exceso de aquellos fulanos, sutanos y perencejos?

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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