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Medio atembados pero van a estar bien

Del por qué prefieren hoy los jóvenes andar pegados al teléfono inteligente, en vez de estudiar del libro, montar en bicicleta por la vía, jugar al fútbol en el parque, o conversar cara a cara con la guapa vecina o los amigos, será siempre un misterio para mi, aun cuando, de ahí a considerar que la Internet arruinará sus vidas, nada que ver, mis queridos colegas papás.

En contexto, cada tanto se reitera la preocupación por la amenaza que representa para nuestra sociedad, aquella contemporánea tendencia de progresión cultural. Hoy día, la Internet y, ya en el pasado, el periódico, la radio, la televisión y el “Rock ‘n Roll”.

En cuanto al impacto cultural, los millennials no difieren de las generaciones Y, X o “Baby Boomers”, por lo demás.

En los años cuarenta, la gente se la pasaba de cabeza metida en los periódicos tal cual la radio y, ya para los años sesenta, fue entonces la televisión. Y, ¿qué me dicen hoy, toda la gente en Juan Valdez, latte en mano, de cabeza en sus portátiles y teléfonos inteligentes? ¿Acaso, no es obvio lo reiterativo de la tendencia?

Mera evolución, es lo que está aconteciendo con la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) de hoy, como que no es cierto que la tecnología esté socavando la interacción humana. Se me da más bien, que la gente con tanta plataforma social, queda en evidencia por lo que es. Por ejemplo, y como ejercicio de investigación social, he captado cómo los adolescentes entre 14 y 15 años en Facebook, publican en la mañana “selfies”, para luego retirarlos en la tarde, asumo yo, por no haber alcanzo la cantidad de “likes” esperados. Este comportamiento banal, tiende a preocupar a los mayores que, sin mayor fundamento, le atribuyen la responsabilidad a la tecnología por dicha búsqueda de atención, impulsada por el deseo adolescente de agradar con su apariencia. No obstante, el asunto nada tiene de raro, pues los adolescentes, como la mayoría de las personas, procuran siempre la aceptación al igual que el reconocimiento de los demás. Los “selfies” en las redes sociales, son solo la evolución de dicho comportamiento.

Como papás, es natural que el asunto nos preocupe, ya que otro fue nuestro “cantar”. Nos concierne que la tecnología haga de nuestros hijos, pobres socializadores tal cual consuma en exceso su tiempo para la práctica de otras actividades más acá de lo digital. Aunque probablemente, la próxima generación de padres de familia, termine añorando la época de los “selfies” en las redes sociales, cuando sus hijos empleen lentes de contacto de realidad virtual y por semanas se desconecten de lo terrenal.

Comprensible sí es que lo desconocido nos asuste. De hecho, dicho sentimiento es garante de humanidad. Cada tanto, la próxima gran novedad en tecnología de la información y las comunicaciones (TIC), hará que reparemos saludablemente en el porvenir de la sociedad. En cualquier caso, la gente siempre estará buscando novedosos medios de información y comunicación, como de interacción con los demás.

En otros tiempos, las familias preferían ver la televisión que conversar entre sí. En la actualidad, esas mismas familias mientras comen, juegan y revisan en sus teléfonos inteligentes los mensajes, los “likes” y las noticias. La forma en que los miembros de familia disponen de su tiempo para compartir entre sí, es prerrogativa de cada quien, pero lo cierto es que cada generación traerá consigo motivo de preocupación por el bienestar de la sociedad.

El asunto, como en el plebiscito por la paz en Colombia, es mera cuestión de óptica. O se es optimista, o se es pesimista. En lo particular, prefiero lo primero, pero en cualquiera de los casos de evolución, independiente de la época, la tecnología facilitará la interacción con los demás.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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