Las marcas deben distinguirse con hechos, no solo con relatos
Independientemente de si opera en un mercado local o internacional, y sea grande o pequeña, una marca eleva su afinidad con clientes, prospectos, accionistas y beneficiarios cuando posee un carácter bien definido y consistente. La marca es un vínculo emocional sustentado por evidencias: se construye con lo que la organización dice y hace en cada punto del embudo comercial: valores y creencias, producto y servicio, precio y logística, tienda y app, soporte y comunicación.
Las marcas robustas inspiran confianza, lealtad y permiten capturar valor; las difusas se pierden en la panorámica de la igualdad. Como la competencia copia rápido, la diferencia entre éxito y fracaso suele estar en ser distintivo y estar disponible (mental y físicamente).
Lo que hoy marca la diferencia
Distinción, en lugar de grandilocuencia— Defina un territorio propio y hágalo tangible con activos distintivos (colores, sonidos, tono, envase, rituales) y puntos de entrada de categoría claros (cuándo y por qué le eligen).
Experiencia que confirma la promesa— El carácter de marca se prueba en la realidad: calidad del producto, facilidad del proceso de pago, tiempos de entrega, políticas de cambios, trato del equipo.
Medición formal— Además de notoriedad, mida disponibilidad mental y física, repetición, retención, Índice Neto de Promotores (Mide lealtad vía “¿recomendarías…? (0–10)”/Satisfacción del cliente [puntuación de satisfacción: Valoración directa de la experiencia (encuestas post-servicio)], Valor del ciclo de vida del cliente/Costo de adquisición de cliente(s), participación de búsqueda y incremento de marca. Experimente y aprenda.
Evitar la parálisis del “ser como todos”
Declare las concesiones estratégicas— La marca encarna lo que usted elija que personifique; elija también qué no hará.
Mapee momentos y alternativas— En categorías saturadas, la diferencia surge de para quién gana la marca, en qué situaciones y contra qué compite (v.g. “familiar rápido”, “brasa gourmet”, “sustentable”, “domiciliario nocturno”; o en deporte: “alto rendimiento”, “creatividad urbana”, “al aire libre técnico”).
Estructure un portafolio 70–20–10— 70 % en el negocio principal, 20 % en adyacencias y 10 % en apuestas; rebalanceo con evidencia trimestral.
Alinee incentivos— Bonifique por calidad de experiencia y repetición, no solo por alcance.
Itere con método— Pruebas de incremento (lift), Modelado de mezcla de marketing y experimentos controlados sustituyen la intuición aislada.
O como quien dice
Una marca que representa lo mismo que sus rivales, no representa nada. La labor de hoy es elegir quién se es, codificarlo en activos y experiencias y medir su efecto. Es decir, menos statu quo, más decisión y coherencia.
Dicta la sabiduría convencional para redes sociales que, si uno no aprende a administrar la creciente influencia que ejerce el consumidor sobre las marcas, puede uno irse olvidando del valor de la marca, al igual que el valor que pueda uno haber cosechado a lo largo de su trayectoria profesional…
El asunto no solo es cuestión re-balancear la relación “unilateral” que las marcas sostienen con la gente. Es imprescindible que las marcas satisfagan los requerimientos del consumidor, si éstas realmente pretenden establecer una verdadera relación reciproca de valor con el cliente. Las marcas deben evolucionar su relación con la gente…
Si tan solo le apuntamos a una cultura ‘adecuada’ como persona o en su organización o negocio, establece uno un estándar demasiado ‘bajo’. Una persona u organización o negocio que adopta valores como la ‘integridad’ y el ‘trabajo en equipo’ no es realmente distinta de cualquier otra. Si pretende uno…
En «en el negocio»
Andres Tellez Vallejo
Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.