Cuando de habilidades de liderazgo se trata, con frecuencia surgen destrezas tales como ‘buen comunicador’ o ‘decisivo’. Si bien tales atributos son ciertamente importantes, a menudo se pasa por alto otro rasgo fundamental: la empatía.
Así como otras tantas expresiones, el significado de ‘empatía’ ha sido adoptado por casi todo el mundo, aunque su alcance más representativo, se me da, como ‘lo bien que puedo uno solidarizarse con el equipo para comprender sus emociones y perspectivas, a fin de orientar sus acciones’.
La empatía es fundamental para engranar con los colegas y ganar así su respeto, y para el efecto, existen infinidad de anécdotas que demuestran su valor.
A lo largo del tiempo, se ha logrado determinar que una perspectiva empática mejora significativamente la productividad, tal cual lo sugiere un estudio exhaustivo publicado en el ‘Journal of Applied Psychology’, en el que los hallazgos sugieren, entre otros, que las intervenciones empáticas podrían aumentar dramáticamente la productividad en múltiple escala de entornos.
Como para ilustrar uno de los aspectos del estudio, se le pidió a un grupo de salvavidas que leyera historias sobre cómo su trabajo ayuda a otros a aumentar sus ‘percepciones respecto al impacto y el trabajo social per se’. Así mismo, a un grupo de personas dedicadas al recaudo de donaciones en una universidad.
Uno de los hallazgos del estudio determinó que, aquellos que leen dicho tipo de anécdotas tuvieron un aumento considerable en el índice de ‘dedicación laboral y vocación de servicio’. De manera similar, los participantes de la recaudación de fondos de la universidad pudieron duplicar la cantidad de donaciones que obtuvieron cuando se compartieron anécdotas sobre empatía.
Para mí, la empatía es fundamental para la gestión de marketing o para jugar un partido de fútbol sobresaliente, considerando que, en últimas y una vez todo esté dicho, eso es precisamente lo que anhela y espera el consumidor o el director técnico, si se quiere también: ‘ser comprendido’. El cliente está siempre a la expectativa de percibir que su proveedor comprende sus dudas o inconvenientes a un nivel profundo y personal, como que tiene las respuestas requeridas. Tal cual espera el director técnico de sus jugadores.
El secreto para generar confianza es demostrar a los clientes que sabe usted exactamente cómo se sienten y cómo corregir lo que está causando la insatisfacción. En la medida que logre usted dominar este aspecto, todo lo demás será más sencillo.
Lo propio aplica con sus colegas en el departamento de marketing o en el equipo de fútbol: Todos serán mucho más productivos y alcanzarán mayor desempeño cuando sepan que usted los comprende, en lugar de ser otro más en la alineación titular.
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