notas al margen

El liderazgo desde la idoneidad, relevancia y la lección de un “pueblo movilizado”

Cuando pensamos en una marca, solemos imaginar logotipos atractivos, jingles pegajosos o campañas virales. Sin embargo, en marketing contemporáneo una marca es, sobre todo, una promesa: una historia coherente que genera confianza porque conecta lo que decimos con lo que hacemos. Ese mismo principio se aplica al liderazgo. Cada líder — bien sea el dueño de una tienda de barrio, un emprendedor o el presidente de la República— funciona como una marca real. Su identidad (lo que declara ser) y su reputación (lo que el público percibe) se refuerzan o se fracturan con cada decisión.

En ese orden de ideas, la reciente apuesta del gobierno del presidente Gustavo Petro por convocar multitudes el 1de mayo para respaldar un referendo laboral ilustra lo que ocurre cuando la marca del líder se aleja de la idoneidad y la relevancia, dos atributos esenciales para cualquier marca exitosa.

La idoneidad es la coherencia entre propósito y capacidades

En posicionamiento de marca, la idoneidad es la respuesta a una pregunta sencilla: ¿puede esta marca cumplir lo que promete?

  • La promesa del gobierno era una “revolución social” sustentada en reformas estructurales.
  • La realidad, sin embargo, mostró que el proyecto laboral se archivó en el Congreso por falta de respaldo técnico y político, incluso dentro de la propia coalición oficialista.

Cuando existe un desajuste tan evidente entre aspiración y capacidad de ejecución, la marca del líder pierde credibilidad.

Para un emprendedor o un gerente de ventas, la lección es clara: no ofrezcas plazos de entrega que su departamento de logística no puede cumplir ni promocione que su flujo de caja no soportará.

La coherencia es un activo intangible que se devalúa al primer incumplimiento.

Relevancia significa sintonía con las necesidades reales del pueblo

Una marca relevante entiende el contexto de su audiencia y ajusta su mensaje para aportar valor. El 1 de mayo es, históricamente, un día para visibilizar las luchas laborales; convertirlo en plataforma de presión política trasladó la conversación del espacio institucional (el Congreso) a la plaza pública, diluyendo el sentido original de la fecha. El resultado fue un ruido ideológico que poco resolvió sobre el salario mínimo, la informalidad o la productividad —preocupaciones concretas de los trabajadores—.

Para quienes dirigen un pequeño negocio, la analogía es obvia: si en su escaparate anuncia “rebajas por tiempo limitado” pero el cliente descubre que las ofertas son mínimas o confusas, perderá atención y confianza. Relevancia no es hablar más fuerte, sino hablar mejor —en el momento y el canal adecuado— sobre lo que de verdad importa.

La identidad de marca del líder desde la calle hasta la sala de juntas

El gobierno defendió la figura del “pueblo en las calles” como legitimidad alternativa. Sin embargo, cuando la movilización se percibe orquestada (y paga con los impuestos de los colombianos), la narrativa deja de ser espontánea y se vuelve un recurso táctico —una foto masiva que no se traduce en políticas públicas efectivas—.

En la gestión empresarial sucede algo parecido con los indicadores de vanidad: fans comprados en redes sociales, reseñas infladas o métricas de tráfico que no se traducen en ventas.

Un buen líder mide su identidad de marca no por la magnitud del aplauso, sino por la profundidad del impacto: clientes satisfechos, empleados comprometidos, comunidades fortalecidas.

La gobernabilidad y confianza son el verdadero capital de la marca de un líder

La calle, decía el gobierno, podía reemplazar la ley. Pero sin instituciones sólidas o, —en la empresa, sin procesos claros— la operación se vuelve una maniobra de improvisación permanente. La inflación de promesas sin soporte termina por minar la gobernabilidad (o, para un negocio, la fidelidad del consumidor).

En un mercado donde la atención es efímera, la moneda más valiosa es la confianza. Una marca–líder que dilapida ese recurso enfrenta un costo de reconquista mucho más alto que el que habría implicado construir credibilidad paso a paso.

Claves prácticas para consolidar su propia marca de liderazgo

  1. Defina un porqué honesto— Antes de lanzar su “gran reforma”—sea una línea de productos o un cambio en la política de precios— confirme que tiene los recursos y el respaldo necesarios.
  2. Escuche y valide— El Congreso de su negocio son sus clientes, empleados y aliados. Si ellos detectan lagunas técnicas o riesgos financieros, atienda esas voces antes de llevar su idea “a la calle” de las redes sociales o la publicidad masiva.
  3. Mida lo que importa— Sustituya indicadores de impacto superficial por métricas de satisfacción, recompra y recomendación.
  4. Comunique con propósito— La relevancia surge cuando el mensaje resuelve necesidades reales en el momento oportuno.
  5. Construya instituciones internas— Políticas claras de servicio, finanzas y talento son la “ley” que evita que su operación se base solo en carisma o fuerza de voluntad.

En últimas y como conclusión, usted ha de saber que, una marca de liderazgo sólida no se erige sobre decibeles, sino sobre la armonía entre lo que se propone y lo que se logra. Cuando la idoneidad y la relevancia convergen, la identidad del líder se vuelve un activo poderoso: inspira a los equipos, engancha a los clientes y deja una huella positiva en la sociedad o en el mercado. La experiencia colombiana con el gobierno del presidente Gustavo Petro nos recuerda que la movilización, como cualquier táctica de marketing, debe servir a un fin mayor: generar resultados tangibles y sostenibles. De lo contrario, el eco de la multitud se disipa y la marca —sea personal, corporativa o política— queda expuesta como un mero espejismo.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

Artículos recientes

La mente que defiende su espejo

Un ensayo narrativo sobre la cognición protectora de la identidad Él no lo sabía al…

1 semana ago

Del candidato visible al legislador competente: representación, idoneidad y cultura política en Colombia

En las democracias contemporáneas se ha vuelto cada vez más frecuente la llegada a los…

2 semanas ago

El emprendimiento que no se ve, pero se recuerda

En el universo del emprendimiento, muchas personas creen que primero se necesita una gran estructura,…

4 semanas ago

La therianthropy como identidad y subcultura en línea

En los últimos años, el término therian ha pasado de ser parte de comunidades de…

1 mes ago

Salud, evidencia y debate público: lo que realmente está en juego

En los últimos días se ha generado una controversia alrededor de un artículo académico (Health…

1 mes ago

Pragmatismo y riesgo en la era de la IA: la ilusión del beneficio en las plataformas digitales

La afirmación de que la IA “crea la ilusión de estar beneficiándonos” puede leerse como…

2 meses ago

This website uses cookies.