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El cerebro trae botón de borrado por si se le ofrece

Quizás a usted también le interese cómo es que puede el cerebro abrir campo para constituir nuevas y sólidas conexiones que le permitan aprender más. “Las neuronas que arden en conjunto, conectan entre sí” (léase coloquialmente, “úselas como para que no se le atrofien”). O como quien dice, entre más ejercite un neuro-circuito en su cerebro, el circuito se hará mucho más robusto. Por eso de ahí también, el consabido adagio, “la práctica hace al maestro”. Entre más ejerza el fútbol, o las matemáticas, dichos circuitos se harán mucho más robustos.

Durante años, este fue el enfoque que se le dio al aprendizaje de algo nuevo, pero a la larga, resultó siendo que el aprendizaje es mucho más que constituir y robustecer nuevas conexiones neuronales. Resulta, que es mucho más importante nuestra habilidad para descomponer las desgastadas. Al proceso se le llama “poda sináptica”. Y por si se le ofrece, así es cómo funciona, según los avances de la neuroplasticidad, manifiesto en las reseñas de Judah Pollack y Olivia Fox Cabane.

Haga de cuenta que su cerebro es una huerta, pero en vez de cosechar las consabidas hortalizas, cosecha usted “conexiones sinápticas” entre neuronas. Estas son las conexiones que los neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y los demás, emplean para desplazarse.

En la huerta cerebral, las “células gliales” hacen las veces de jardinero, actúan como para agilizar las señales entre neuronas. No obstante, otro tipo de “células gliales” hacen las veces de removedor, deshierbando la maleza, deshaciendo las plagas, barriendo las hojas secas. Los jardineros encargados de la “poda sináptica” en su cerebro, se llaman “células micro gliales”. La pregunta entonces sería, ¿cómo saben cuáles conexiones sinápticas podar?

La neurociencia recién empieza a develar el susodicho misterio, pero al parecer, las conexiones sinápticas que se emplean con menor frecuencia, son marcadas por la proteína C1q (y otras tantas). Cuando las “células micro gliales” detectan la marcación, se adhieren a la proteína y destruyen (o podan) la sinapsis.

Esta es la forma en la que el cerebro abre campo físico para que usted pueda constituir nuevas y sólidas conexiones, que le permitan aprender más.

En ese orden de ideas, el buen dormir es un elemento fundamental del proceso, ya que la “poda sináptica” se da mientras se duerme. Durante el sueño, el cerebro se auto expurga, encogiendo las células cerebrales hasta en un 60 por ciento y, así abriendo campo a los “jardineros gliales” para que entren y se lleven los desechos tal cual poden la sinapsis.

No en vano, percibe uno después de una buena noche de sueño que, el razonar es mucho más claro y veloz. Esto como consecuencia de la poda sináptica la noche anterior que, deja amplio campo para recibir y sintetizar nueva información, o como quien dice, para aprender.

Igual, es importante estar al tanto de lo que se es consciente porque, de hecho, se puede tener algo de control sobre lo que su cerebro decide borrar mientras se duerme. Son las conexiones sinápticas que usted no usa, las que marcan para ser recicladas. Aquellas que efectivamente usted usa, son irrigadas y oxigenadas, razón por la cual, es prudente ser conscientes sobre lo que se piensa.

Si usted es de los que pasa su tiempo leyendo sobre cómo hacerse un personaje influyente en las redes sociales o sobre el final de temporada de “Rise of the Living Dead” y, más bien poco de trabajo en la oficina o en la escuela, adivine usted, ¿cuáles sinapsis serán marcadas para el reciclaje?

Así mismo, si es usted de los que pasa su tiempo en la oficina tramando como quedarse con el puesto de su colega, en vez de dedicar tiempo a concebir el próximo gran proyecto, terminará usted como toda una celebridad sináptica de la “puñalada trapera”, aunque eso sí, también como un inepto innovador.

Ya al último y, como para sacar partido al sistema natural de jardineros de su cerebro, sencillamente, considere los aspectos que son relevantes para usted. Sus jardineros se encargarán de robustecer aquellas conexiones, así como podarán aquellas otras que a usted poco le interesan. Esa es la forma pues, como usted ayuda a florecer su cerebro.

Andres Tellez Vallejo

Mercadólogo, autor y publicista con más de tres décadas de experiencia profesional, combino una sólida trayectoria en gerencia de producto y dirección de marketing tanto en la industria farmacéutica como en bienes de consumo. Mi carrera profesional inició con 13 años como asalariado, pero hace 19 años decidí emprender la senda del trabajo autónomo, consolidándome como gestor estratégico, autor y editor de publicaciones periódicas.

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