Aquellas negociaciones sencillas o de bajo riesgo que se dan de vez en cuando, diga usted, por ejemplo; solicitar a su operador de cable una mejor tarifa o pedir un descuento al utilizar el efectivo como medio de pago, pueden parecer que no valen la pena. Sin embargo, dichas oportunidades de negociación sencillas pueden aumentar su confianza para cuando requiera usted ejercer su habilidad en sus próximas negociaciones complejas o de alto riesgo, diga usted, por ejemplo; solicitar un aumento salarial o contrarrestar una oferta comercial. Para ejercitar sus habilidades de negociación con mayor frecuencia, responsa los siguientes interrogantes sobre aquellas situaciones que usted encuentre en su cotidianidad. Siguiendo los ejemplos: —¿Es justa la situación? —¿A otros se les ofrece una mejor compensación o se benefician de tener menos responsabilidades, más recursos, una bonificación o algún otro trato preferencial? —¿Merezco un desenlace mejor o más justo que el que me ofrece el cliente? —¿Me siento incómodo o indeciso sobre la situación o la oferta del cliente? —¿Una versión más infalible de mi haría una contrapropuesta para obtener un resultado sobresaliente o más equitativo? Reconocer y evaluar oportunidades potenciales para negociar, sopesando las compensaciones financieras, emocionales, morales o psicológicas, abrirá la puerta a resultados aún mejores cuando su próxima negociación significativa implique mucho por ganar.
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