Con frecuencia quisiéramos aumentar el número de partidos que jugamos en la semana. No obstante, en ocasiones nos dejan por fuera de la convocatoria para un partido importante. Para demostrar que debe usted ser convocado, muéstrese proactivo.
Puede empezar por considerar objetivamente el por qué no fue convocado.
¿Fue acaso una semana de trabajo flojo, de ausencias al entrene, o una decisión intencional del Director Técnico? Pregúntese qué contribución única puede usted aportar al esquema táctico del equipo. ¿Con qué actitud desempeñará usted su posición para alcanzar el objetivo de acuerdo con la disposición táctica del equipo y qué hará en los entrenes para manifestar y justificar al Director Técnico su convocatoria?
Luego evalúe su estilo de juego. Es posible que haya quedado fuera debido a excesos de individualidad, falta de garra o convicción competitiva, estado físico deplorable, o por haberse ausentado del efecto ‘cardumen’.
Tome nota del correspondiente inventario, y procure implementar a lo largo de la semana de trabajo según requerimiento táctico.
Una vez que haya usted asumido dichos pasos, estará en una mejor posición para asegurar la siguiente convocatoria.
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