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Con urbanidad el equipo puede discrepar hasta en lo político

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Hablar de política en el trabajo puede resultar riesgoso. Entonces, qué puede hacer usted al respecto para asumir el liderazgo. Si bien puede ser tentador restringir las conversaciones de tinte político al interior de su equipo, hacerlo puede alienar a los empleados y hacer que perciban que no pueden expresar su propia autenticidad en el trabajo. Por el contrario, pregúntese: ¿Cómo puedo incentivar a los miembros del equipo a gestionar y resolver las diferencias, los puntos de vista opuestos, respetarse mutuamente, escuchar y aprender? Para el efecto, he aquí unas cuantas sugerencias: 1) Inculque la empatía por los comentarios y los puntos de vista de los demás. Fomente el diálogo habitual y el intercambio de las narrativas personales de cada cual, así como las vulnerabilidades que asaltan a los miembros de su equipo. La comprensión y el respeto se construyen a través de la interacción cotidiana. 2) Acepte las distintas perspectivas. Predique con el ejemplo; acepte que no lo sabes todo y demuestre su predisposición por una mentalidad abierta. 3) Acepte las equivocaciones con entereza y humor. Las personas tienden a evitar las conversaciones de tinte político por temor a mencionar algo incorrecto o ser mal entendidas. Auspicie la integridad y el humor, y otorgue el beneficio de la duda a los miembros de su equipo —a menos que hayan demostrado que no lo merecen—. 4) Manifieste que acepta los puntos de vista opuestos y que los acepta como rasgo de honestidad intelectual. Indique que está bien disentir y debatir siempre que el diálogo no se convierta en una batalla existencial en la que unos ‘tienen razón’ y los otros ‘están equivocados’. No tiene porqué dejarse persuadir por los puntos de vista de los demás para comprenderlos y respetarlos.

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